ÁLBUM Corao: poca feria y mucho mercadillo
Hoy en Corao se vivió una Feriona atípica. Bastaba con el ver los praos –vacíos– que se habilitan como aparcamientos cada vez que hay cita ganadera en Corao, para darse que cuenta que la Feriona de hoy, sin cabezas de vacuno, a causa de las restricciones impuestas por el Gobierno de Asturias, para prevenir la propagación de la Dermatosis Nodular Contagiosa (DNC), no iba a ser una buena feria.
A pesar de todo hasta la localidad canguesa se desplazaron ganaderos y aficionados de media Asturias, muchos del Occidente. «Llevamos viniendo toda la vida, que no haya vacas no iba a ser disculpa pa no salir de casa», comentaba un grupo de jubilados de Salas en el castañéu de Corao.
Sin vacas el protagonismo lo tuvieron hoy los caballos, «los de carne, porque de montura aquí hay pocos», apuntaba Fernando Méndez, de Navia, un jubilado de la fábrica de celulosa, que lleva años acudiendo al Rocío con sus caballos y que hoy estaba en Corao.
Pero, incluso más protagonistas que los caballos lo fueron los puestos del mercadillo: de frutas y hortalizas; de pan, empanadas, tartas y llambionaes; de calzado, guarnicionería..., hasta de bisutería –como lo de ZP–; y como no, los vendedores de ajos, que no pueden faltar en una feria que se precie.
Aunque todos coincidían que el día lo iban a ha hacer los tres furgones de venta de helados que estaban hoy en Corao porque a las 11 de la mañana la temperatura ya iba camino de los 30 grados.