La carrera de burros y disfraces ponía ayer lunes el colofón a las fiestas de San Cristóbal de Collado, como viene siendo lo habitual en los últimos más de cincuenta años. Seis burros y doce jinetes, todos disfrazados, participaron en la peculiar prueba que es más de habilidad que de velocidad. Primero porque hay que manterse montado en el burro, y después porque tras cada vuelta los jinetes deben engullir, sin utilizar las manos, primero un milhojas, después un plátano y por ultimo una Coca Cola, todo entre las risas y el jalear del muchísimo público que no quiso perderse la prueba.
Collado despedía el lunes las celebraciones de San Cristóbal, también con el reparto de los bollos preñaos entre los socios y una animadísima verbena.
Otro año más, el partido animalista Pacma, trató de aguar la fiesta a los vecinos de Collado, denunciando ante la Guardia Civil la carrera y pidiendo su suspensión cautelar. La comisión de fiestas de San Cristóbal cuenta con todos los permisos pertinentes para la celebración de una prueba que, en absoluto tiene nada de parecido con el maltrato animal que denuncian los animalistas.