Adrián Barbón: "La corrupción y los corruptos me repugnan, me dan asco»

El presidente del Principado, Adrián Barbón, cariacontecido a su llegada al Parque Principado
El presidente del Principado hizo una valoración sobre los casos de corrupción que sacuden al gobierno central

En principio, la festividad de San Antonio que se celebra hoy se preveía un día tranquilo. IKEA, la tienda sueca a la que vas por dar un paseo y sales cargado de cosas que no sabías que necesitabas hasta que las metiste en el carrito de la compra, cumple 20 años instalada en Siero; su alcalde, Ángel García, celebraba su santo– es Ángel y Antonio– y, además también se cumplen 10 años desde que accediera a la alcaldía de Siero: y los que le quedan.

La corrupción acecha por todas las partes, menos por una, al gobierno socialista de Pedro Sánchez, esa península que ha pensado que, con pedir disculpas a la narcotizada ciudadanía, va a librar hasta los nuevos comicios. Su porte abatido, su gesto compungido –muchos dicen que de manera impostada– en la rueda de prensa que dio ayer para intentar explicarse, en vano, recordó al gesto abatido del presidente Barbón, que tuvo que atender el canutazo masivo de los medios –no se recordaba aglomeración semejante de micrófonos y fotógrafos en la Caleya– antes de entrar a celebrar el aniversario de la venida de los suecos a Siero: «Yo formo parte de un proyecto político que se fundamenta en valores en principios y en compromisos con la sociedad. Por eso no puedo ocultar que, en el conjunto de la militancia, en el conjunto de quienes representamos este partido, lo que ayer conocimos ha sido un jarro de agua fría, no, lo siguiente, ha sido terriblemente decepcionante»

La comparecencia iba a ser monotemática y, las preguntas, todas en la misma dirección, siempre la misma, formulada de distintas maneras, pero enfocando el enorme problema que la sociedad española va a afrontar los próximos días o meses, por obra y gracia de los mismos, da igual el color, el signo: siempre son los mismos: «Yo hoy pensaba, por la mañana, antes de venir aquí, en mi abuelo con el que me crié, que murió en una barriada minera en Laviana, en un tercero sin ascensor, y que lo único que tenía, militante socialista desde hacía muchísimos años, y lo que tenía era una foto de los dirigentes del partido en su mesilla de noche. Y murió allí en casa.  Y yo pensaba la vergüenza que sentiríamos, o que sentiría mi abuelo al ver esos comportamientos. O sea, que lo que quiero dejar claro es que la corrupción no es algo que nosotros vayamos a tapar nunca, nunca. Todo lo contrario, vamos a ser contundentes contra cualquier tipo de corrupción, del nivel que sea».

«Tolerancia cero» fue el mantra en los aproximadamente 15 minutos de comparecencia ante los medios que bombardeaban, que preguntaban por si la respuesta del presidente Sánchez era suficiente, si una solicitud de perdón público sin sacrificio político era todo lo que el pueblo iba a recibir: «yo creo que el Presidente del Gobierno asumió en propia persona la obligación y el compromiso de recuperar esta credibilidad, de trabajar para tomar decisiones en ese sentido, y por tanto permítame que me remita a las decisiones que adopte la Ejecutiva Federal y que actúe, en este caso, o que determine el Secretario General de mi partido y Presidente del Gobierno. Yo creo que en este caso el Presidente ayer ha sido claro, ha tomado decisiones, y es lo que tiene que seguir anunciando, avanzando, de cara a las futuras reuniones que va a tener mi partido como el Comité Federal».