La Policía Nacional ha desarticulado el grupo autodenominado “Whiteboys”, considerado por los investigadores como la organización juvenil de ultraderecha más activa y violenta detectada hasta ahora en Asturias. La operación policial se ha saldado con la detención de 19 jóvenes en Oviedo, Gijón, Avilés y Castrillón, culminando una investigación iniciada en septiembre de 2024 por las Brigadas de Información en colaboración con los Servicios Centrales.
Las pesquisas se aceleraron en las últimas semanas después de que los agentes detectasen una preocupante escalada en la violencia empleada por el grupo. Según fuentes policiales, varios de sus integrantes habían adquirido armas blancas y comenzado a fabricar artefactos incendiarios similares a cócteles Molotov, lo que hizo temer posibles ataques de mayor gravedad.
El operativo permitió el registro de tres domicilios vinculados a los investigados. En ellos, la Policía intervino hachas, cuchillos, pasamontañas, una pistola de airsoft y abundante material de simbología nazi, utilizado presuntamente tanto para la difusión ideológica como para reforzar la identidad interna del grupo.
Los arrestados tienen edades comprendidas entre los 14 y los 22 años. Cuatro de ellos son menores de edad y ya han sido puestos a disposición de la Fiscalía de Menores del Tribunal Superior de Justicia de Asturias. La Policía considera que la organización ha quedado completamente desarticulada.
La investigación apunta a que el grupo mantenía una estructura jerarquizada, con una fuerte cohesión interna sustentada en postulados supremacistas y de extrema derecha. Los integrantes utilizaban las redes sociales para comunicarse y para difundir propaganda nazi, mensajes de odio y referencias de admiración al III Reich. Paralelamente, marcaban territorio mediante pintadas realizadas principalmente en distintos puntos de Gijón.
A lo largo de la operación se ha podido acreditar la participación de miembros de “Whiteboys” en al menos 14 agresiones físicas y episodios de acoso. Los investigadores sostienen que organizaban auténticas “cacerías” para localizar y atacar deliberadamente a personas por motivos de origen, raza, religión, orientación sexual o ideología política.
Además de los delitos de odio, algunos de los investigados también han sido relacionados con actividades vinculadas a la tenencia y distribución de sustancias estupefacientes. La actuación se enmarca en el Plan Operativo de la Secretaría de Estado de Seguridad contra grupos juveniles violentos y organizados.