Los productores de manzana de Asturias reclaman al Principado un estudio de costes para garantizar su futuro

AMA alerta de que cobran 48 céntimos por kilo frente a unos costes de producción de 57 céntimos y advierte del riesgo de abandono de las pomaradas
Eduardo Cortés, Jesús García de la Escosura, presidente de AMA, Borja Fernández, presidente de URA y Pedro Díaz tras la rueda de prensa
photo_camera Eduardo Cortés, Jesús García de la Escosura, presidente de AMA, Borja Fernández, presidente de URA y Pedro Díaz tras la rueda de prensa

Los productores de manzana de sidra asturiana han decidido reforzar su posición ante lo que consideran una situación cada vez más difícil para la continuidad de sus explotaciones. La Asociación de Productores de Manzana Asturiana (AMA) se incorpora a Unión Rural Asturiana (URA) con el objetivo de ganar representación y llevar sus reivindicaciones a las mesas de negociación con la Administración y el resto de operadores de la cadena alimentaria.

El anuncio se realizó en una rueda de prensa celebrada en la sede de Unión Rural Asturiana, en Viella (Siero), donde participaron representantes de ambas organizaciones. El presidente de URA, Borja Fernández, destacó la importancia de la incorporación de los productores y reclamó que se escuche a quienes hacen posible una de las principales marcas de calidad del Principado. «El problema fundamental que tienen estos productores, más allá de los detalles que darán ellos a continuación, son los precios de la manzana», señaló. A su juicio, los agricultores están afrontando incrementos continuos de los costes de producción mientras perciben precios que no garantizan la rentabilidad de las explotaciones.

Jesús García de la Escosura, presidente de AMA, puso cifras a esa diferencia. Según un estudio encargado por el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Sidra de Asturias a un grupo de investigación de la Universidad de Oviedo, el coste medio de producción se situaba, actualizado a 2025, en 57 céntimos por kilo, frente a un precio medio percibido por los productores de 48 céntimos.

«Hay una diferencia. Esa diferencia debería ser pasada por el tamiz de la ley de la cadena alimentaria», afirmó García de la Escosura, quien reclamó un análisis jurídico para determinar si se está incumpliendo la prohibición de comercializar por debajo de los costes de producción.

El presidente de AMA advirtió de que esta situación alimenta un círculo que puede terminar en el abandono de las pomaradas. Menos ingresos implican, según explicó, menos capacidad para invertir en mantenimiento e insumos y, por tanto, menor producción. «Ese círculo termina cuando se rompe, que es el abandono de las explotaciones», resumió.

El problema, añadió, no afecta únicamente a los agricultores. La reducción de la producción de manzana asturiana puede acabar repercutiendo en los lagares, que necesitan materia prima de calidad para atender una demanda creciente de sidra amparada por la DOP. También puede comprometer los objetivos del propio Consejo Regulador y, a más largo plazo, la conservación de la cultura sidrera asturiana, declarada por la Unesco Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

AMA reclama al Principado un estudio independiente y actualizado de los costes de producción de la manzana, similar a las referencias que ya existen para la leche y la carne. «Queremos que lo haga con la manzana de Asturias», pidió García de la Escosura, que también planteó la creación de mesas permanentes en las que estén representados todos los eslabones de la cadena.

Los productores hicieron además un llamamiento a los consumidores para que opten por la sidra amparada por la DOP. La contraetiqueta permite conocer mediante un código QR la procedencia y variedad de la manzana utilizada. «Es la única botella de sidra que se puede llamar sidra de Asturias legalmente», destacó.

La nueva organización también pretende que más productores se incorporen a URA. «Un único productor, ante esta coyuntura, no puede hacer nada por sí solo», afirmó el presidente de AMA. Actualmente, el Consejo Regulador agrupa aproximadamente a 360 productores y unas 1.300 hectáreas.