El líder omnipotente de Vox, Santiago Abascal lleva casi todo el mes de julio veraneando en el Oriente de Asturias, hospedado en Benia de Onís, en una casa vacacional de un conocido empresario hotelero de la zona.
Abascal, desde hace meses en un perfil más bajo, coincidiendo con la "laminación" acometida en el núcleo duro de Vox, para deshacerse de todos los que le acompañaban desde la fundación del partido –el último Ortega Smith–, pasa sus vacaciones en el Oriente de Asturias, de manera discreta y con a penas fotografías que así lo atestigüen, salvo las que han subida él y su esposa a las redes sociales, en las que aparece el omnipotente Abascal en la playa de San Antolín (Llanes) y otra junto Enrique Remis en Benia.
Dicen los que han estado cerca del matrimonio que no descartan comprarse una casa por la zona.
Pero además de Abascal, hasta el Oriente de Asturias se acercó también la eurodiputada de Vox, Mireia Borrás, de la mano de la Unión Rural Asturiana (URA).
Borrás forma parte de la Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural del Parlamento Europeo, visitó una explotación de Asturiana de los Valles con cebadero propio; y estuvo también en la quesería La Pandiella, en Asiegu, la que mayor producción de Cabrales tiene de Asturias, integrada con una explotación propia de ganado de leche.
Las demandas del sector
La euridiputada de la extrema derecha, que estuvo acompañada por el secretario de URA, Borja Fernandez, escuchó las reivindicaciones del sector, en voz de los protagonistas quienes le expusieron la necesidad de acabar con los retrasos en los pagos de la PAC; la falta de presupuesto para las ayudas a la incorporación de jóvenes, «que está frenando el relévo generacional», aseguraron y también lo que califican como «el abuso de los programas de saneamiento frente a la tuberculosis, con protocolos que están poniendo en serio riesgo la viabilidad de numerosas explotaciones».