Dos meses y 2.000 metros de altura: la pequeña Ereba llega a Jou de los Cabrones

La recién nacida es hija de Jorge y Naiara, responsables de este refugio de montaña
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photo_camera Naiara Fernández con su hija Ereba.

Ereba todavía no lo sabe pero es, probablemente, la persona más joven en viajar en helicóptero en Picos de Europa. Con solo dos meses de vida, la hija de Jorge González Bada y Naiara Fernández está desde ayer en Jou de los Cabrones, en Cabrales, a dónde viajó en helicóptero abrazada a su madre y con unos cascos especiales que Naiara se esmeraba en sujetar para evitar que el sonido de los motores de la aeronave dañaran sus tiernos oídos, al tiempo que sujetaba el chupete para mantenerla tranquila. 

A pesar de las apariencias, Ereba no es la más pequeña que ha subido a alguno de los 12 refugios que coronan lugares estratégicos de Picos de Europa. Antes que ella, ya lo hizo Elba –de Collado Jermoso– a quien sus padres llevaron caminando a este refugio situado en la vertiente leonesa con apenas 15 días de vida.

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Ereba junto a su madre preparándose para el viaje en helicóptero.

La condición de "guardesa" de Ereba le llega por herencia. Desde hace más de una década, sus padres son los guardas de este refugio de montaña considerado uno de los más inaccesibles de España. Allí, a más de 2.000 metros de altura, será donde esta bebé nacida en abril pase los próximos días, emulando a otros muchos que durante siglos acompañaron a sus madres en época estival en labores relacionadas con el pastoreo y la ganadería. «Subimos un par de días a probar qué tal se le daba estar aquí arriba», cuenta Naiara. Y parece que le gusta: «Está durmiendo, encantada».

La estancia en altura no será larga por el momento, y no solo porque el calendario de vacunas infantil apure a esta familia de tres a echarse montaña abajo. La llegada de Ereba al refugio de Jou de los Cabrones ha vuelto a poner sobre la mesa las limitaciones con las que trabajan los guardas en estos espacios de alta montaña. «Estas instalaciones no reúnen las condiciones necesarias para tener un bebé mucho tiempo aquí; estamos hacinados y, muchas veces, dormimos incluso en la cocina», nos cuenta Jorge, «seguimos trabajando con las mismas condiciones de hace 40 años con 100 veces más de gente, 100 veces más de personal y 100 veces más de mercancía que, ahora mismo, no tenemos ni dónde meter porque no nos sobran ni 5 centímetros en todo el refugio para guardarla; porque, entre otras cosas, no nos permiten colocar una carpa en el exterior». 

Cuando les pregunto por lo excepcional que supone tener a una bebé tan pequeña en un lugar como su refugio, su respuesta demuestra que no lo es tanto. «Aquí, en Cabrones, hemos tenido bebés mucho más pequeñas que ella», afirma Jorge, «sobre todo de extranjeros que vienen a conocer Picos y se echan al monte con ellos». Por el momento, tampoco saben si la bebé volverá a subir este verano. «Esto ha sido excepcional», contaba Jorge, «subió únicamente porque venía el helicóptero; el resto del verano está todavía por ver». 

Ereba todavía no lo sabe pero, dentro de unos días, emprenderá un camino de bajada de 8 horas abrazada una vez más a sus padres. Un recorrido que, para muchos senderistas, supone una ruta exigente y compleja aunque para Jorge y Naiara sea simplemente el camino al trabajo. 

Para Ereba, que duerme plácidamente a más de 2.000 metros de altura, Jou de los Cabrones tampoco será el refugio más inaccesible de España. Será, simplemente, "la oficina de papá y mamá".