Solo unos metros separaron el domingo a los que esperan que la planta de biogás y tratamiento de sueros y purines, proyectada en Arenas de Cabrales, termine siendo realidad y a los que se apoyan rotundamente al proyecto que –aseguran–, supone una amenaza para la salud, el turismo, el medio ambiente. Así de distantes y de enfrentadas están ambas partes.
La plataforma vecinal que batalla contra la construcción y puesta en marcha de esta instalación en Pescandi, a las afueras de Arenas, junta a la actual depuradora, hizo patente su protesta el domingo, cuando Arenas se abarrotó de visitantes, que acudieron al reclamo del LIV Certamen del Queso de Cabrales. Sus responsables volvieron a incidir en que no están en contra ni de los ganaderos ni de los elaboradores de queso, los dos colectivos que necesitan imperiosamente que una planta de este tipo entre en funcionamiento, pero no quieren que Arenas de Cabrales se un polígono industrial y piden que la planta se lleve a otro lugar.
Desde la plataforma, el veto de la CUOTA a la futura planta, que se conoció hace unas semanas, se tomó como una directriz muy clara, pero las declaraciones posteriores, de varios miembros del Gobierno Regional, sobre la necesidad de impulsar el proyecto, «por tratarse de una infraestructura estratégica», volvieron a despertar todas las alarmas, de ahí que el domingo quisieran visibilizar la oposición a la iniciativa privada proyectada en Pescandi.