Medio centenar de vecinos se reunieron esta mañana en el parque de Cangas de Onís para vivir un momento histórico en el concejo. Y es que en la mañana de hoy, sábado, la dignidad de cuatro cangueses que acabaron con sus huesos y con sus vidas en el campo de concentración de Mauthausen ha sido restablecida con la colocación de cuatro Stolpersteine o piedras de la memoria. Un acto en el que han estado presentes la directora general de Memoria Democrática del Principado de Asturias, Begoña Collado Villa; el alcalde de Cangas de Onís, José M. González Castro; representantes del Grupo Deportados Asturias, encargados de realizar la investigación sobre las biografías de los más de 190 asturianos que vivieron la misma situación; y familiares de los cuatro homenajeados.
Así las historias de Emilio Puente Balbina —nacido en La Riera en 1910 y liberado, aunque nunca volvió a ver a su familia—, Máximo Santiago Fierro —nacido en Mestas de Con en 1890 y fallecido en Mauthausen—, Salvador de la Visitación —nacido en 1914 en Cangas de Onís y fallecido también en Mauthausen— y Andrés Champin Cuesta -casado en Avalle y muerto en Mauthausen— están desde hoy inmortalizadas en el lugar en el que vivieron en lo que el alcalde de Cangas de Onís ha calificado como una forma de «honrar la memoria de cuatro vecinos que vivieron el episodio más oscuro de la historia del siglo XX» al tiempo que recordó que «reconocer a las víctimas, honrar la verdad, fortalecer las instituciones y legar valores a las nuevas generaciones es clave».
Una sociedad democrática se construye sobre el respeto y la dignidad de las personas
La directora de Memoria Democrática del Gobierno de Asturias no solo secundó las palabras del alcalde cangués sino que, además, apuntilló que «aunque las biografías son muy cortas, estas piedras son la manera de contar la historia de cuatro vecinos de Cangas de Onis y de un buen número de nuestra comunidad autónoma». «Estas piedras nos cuentan también que hoy en día vivimos en libertad y podemos hacer homenajes a quienes estuvieron silenciados», afirmaba, «hoy se pueden contar historias sin que haya miedo ni amenazas ni peligro; y, desde el Gobierno de Asturias, nuestro compromiso es que se les devuelva la dignidad».
La jornada de hoy ha sido especialmente emotiva por la presencia de dos nietos de Andrés Champin Cuesta, Conchita y Juanra, que han podido reconstruir la historia de su abuelo después de décadas de silencio gracias a la labor del Grupo de Deportados de Asturias. «Hoy estamos aquí para reparar una injusticia y recordar que fueron personas con sueños y con vidas que merecían ser vividas», afirmaba Juanra mientras que su prima decía emocionada que su abuelo «no era una cifra en un archivo, era un ejemplo de compromiso y recuerdo de sacrificio, tanto de él como de mi abuela».
El colofón del acto fue la presencia de cuatro jóvenes procedentes del IES San Andrés, en el municipio leonés de Villabalter. Lo que empezó como un proyecto de clase acabó descubriendo la vida de un asturiano afincado en León, Máximo Santiago Fierro, que las trajo hoy hasta Cangas de Onís. Así Alba Juan Gago y Marina Castro Rodríguez fueron las responsables de leer su biografía; mientras que Valeria Rodríguez Trinchet y Laura Granda Diez estudiaron la biografía de Salvador de la Visitación para compartirla hoy con los presentes.