En Cangas de Onís sobreviven aún dos buzones de Correos, los dos están en la Avenida de Covadonga, uno en la Plaza Camila Beceña y el otro en la acera, enfrente a la sede de las oficinas del Parque Nacional de los Picos de Europa, la conocida como Casa Dago. El que había en la Avenida de Castilla no se repuso tras la urbanización acometida en aquella arteria canguesa, hace ya unos años, como apunta Paco Pantín, el cartero encargado de comprobar a diario el buzón de la plaza Camila Beceña.
«Siempre hay alguna carta, y ahora si tenemos en cuenta que en la oficina de Cangas no tenemos buzón, como había hasta no hace tanto, tiene más sentido que se echen aquí», abunda Pantín, que lleva como cartero más de treinta años.
Los buzones de calle sobreviven aún, a duras penas, algo que no consiguieron las cabinas telefónicas, que ya son historia pasada del paisaje urbano de ciudades y pueblos.
No suele haber muchas, pero siempre hay alguna carta en los dos buzones que quedan en Cangas de Onís.
Para mas curiosidad, en la página web, www.correos.es, está habilitado un buscador para localizar, tanto las oficinas de Correos, como los buzones de toda España, basta con introducir el nombre la localidad o el código postal para que nos los ubique todos en el mapa.
Menos correspondencia, menos buzones
«Correspondencia de bancos, citas médicas, postales turísticas, certificados…, la mayoría de las cartas son para personas mayores», apunta Pantín sobre lo que reparte cada día, mucho menos que cando comenzó allá por los años noventa en Canarias, su primer destino. El correo electrónico, los SMS, el WhatsApp han ido arrinconando a las cartas de toda la vida, por eso Correos reparte ahora muchísima más paquetería.