Cuatro valientes llegaron a Covadonga para completar el reto de "Kilómetros por el sueño de Carmen"

Esta carrera solidaria, que comenzaba en Luanco, tenía como finalidad recaudar fondos para la investigación de una enfermedad ultrarrara
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photo_camera Los cuatro participantes que completaron el reto entre Luanco y Covadonga.

La distancia a recorrer, 110 kilómetros, no era pequeña pero el objetivo era incluso más grande. Quizás eso fue lo que motivó a los cuatro corredores, uno de ellos en bicicleta, que el domingo coronaron Covadonga después de haber salido a primera hora de la mañana de Luanco. La razón: completar el reto de "Kilómetros por el sueño de Carmen" con el que se buscaba recaudar fondos para la investigación de la enfermedad ultrarrara BpAn y al que, a pesar de no correr, se sumaron cientos de personas.

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Los tres corredores que completaron a pie el reto "Kilómetros por el sueño de Carmen" desde Luanco a Covadonga.

Solo cuatro de ellas (Alex, el organizador del reto; Sergio, Juan y Nacho, en bicicleta) hicieron el recorrido completo pero, entre todos los tramos de la ruta, más de 60 personas corrieron para dar visibilidad a esta enfermedad que afecta a un total de 170 personas en el mundo y solo 15 en España. Una de ellas es, precisamente, Carmen: la protagonista de este reto. Una pequeña de 12 años de Luanco que convive con esta enfermedad neurodegenerativa, y cuya familia está volcada en conseguir fondos para la investigación.

No serían las únicas. Otras 30 personas lo hicieron andando desde Cangas de Onís, otras 35 en un minibús que vino desde Luanco y otras muchas más lo hicieron en coches particulares con el solo objetivo de apoyar esta carrera solidaria. «La gente se volcó muchísimo», contaba a El Fielato Luisa, la madre de Carmen, quien estuvo presente con otras voluntarias en el mercado dominical con un puesto para recaudar fondos.

La línea de meta en Covadonga, con permiso del abad, precedió a la actuación del Coro León de Oro en la Basílica, «que fue impresionante» según nos cuenta Luisa. Un "fin de fiesta" perfecto para una hazaña que solo tenía una finalidad: que el mundo ponga el foco en una enfermedad que, aunque afecta a pocos niños, demanda más interés e investigación para mejorar su calidad de vida.