El pasado fin de semana y con motivo de la apertura de los pastos en la Montaña de Covadonga, en torno a 600 vacas procedentes de cerca de 30 ganaderías de Cangas de Onís subieron al puerto. Un número que dista mucho de los más de 900 animales que subieron hace un año por estas fechas, y sobre el que sobrevuela un temor más patente que nunca a los ataques de lobo. «Aunque ya da igual tenerlos arriba que abajo, también atacan abajo en pueblo», manifestaba a EL FIELATO un ganadero de la zona, «este año hay más que nunca».
Subimos con mucho miedo al puerto
Al margen del lobo, los ganaderos afrontan la temporada con cierto positivismo. «De pasto la temporada está muy favorable», afirmaba otro ganadero, «el tiempo acompañó y eso es bueno». Así las cosas, por el momento en pastos de altura solamente hay vacas sin cría. De forma progresiva y hasta después de San Antonio, continuará subiendo ganado.
El descenso en el número de cabezas no responde, únicamente, al miedo. Los buenos precios actuales del ganado sumado a la falta de relevo generacional han provocado una mengua importante en la cabaña canguesa.