Una estampa de esas que ya no se ven y que recuerda a cuando, décadas atrás, bañarse en el Lago Enol era una práctica habitual. En la tarde de ayer, martes, un grupo de personas –presumiblemente visitantes– decidió darse un chapuzón en este espacio protegido de los Picos de Europa desatendiendo todas las indicaciones de la prohibición del baño –señal, no una sino varias, que flanquean todo el lago–.
A pesar de lo pintoresco de la escena, lo cierto es que bañarse en el Lago Enol está penado con una sanción de carácter administrativo cuya cuantía depende de cómo se califique la infracción por los agentes que intervengan y en base a las circunstancias de cada caso. Esta prohibición, que está publicada en el Boletín Oficial del Estado (BOE) y que consta entre las reglas publicadas en la web del Parque Nacional de los Picos de Europa, busca proteger este ecosistema de alta montaña sensible a químicos como las cremas o los solares, que podrían alterar tanto la fauna como la flora acuáticas además de deteriorar la calidad del agua.