sábado 14.12.2019
Cangas de Onís

EL IES de Cangas y sus problemas estructurales, seis meses después

La noticia, estos días, de la llegada de los módulos “provisionales” para que los alumnos del Instituto de Educación Secundaria IES Rey Pelayo de Cangas de Onís puedan tener unas “aulas” más o menos aparentes, ha vuelto a poner sobre la mesa el malestar de muchos padres que se muestran molestos por los pasos dados desde la dirección del Centro, una vez que conocieron los problemas estructurales del edificio.


Se están haciendo ya las labores parea colocar los módulos de las aulas portátiles

EL IES de Cangas y sus problemas estructurales, seis meses después

«Estas “aulas” podrían haber estado ya en funcionamiento si la dirección del Centro, que conoce el problema desde junio pasado o antes, nos hubiese informado a padres y profesores, en aquel mismo momento,  sobre lo que estaba pasando», apuntan padres a quienes hasta han pedido su firma para que desde la Consejería se agilizara ahora la colocación de las aulas portátiles.

La pregunta que cada día se hacen muchos más en Cangas de Onís es ¿Cómo si el informe técnico, que dice bien a las claras que el edificio es una ruina, lo conoció la dirección del Centro en el mes de junio, se hizo público en el mes de septiembre, cuando la capacidad de reacción para poder tomar las medidas oportunas era mucho menor? 

Hasta el mes de enero no estarán operativos los módulos con las aulas portátiles, que serán “provisionales” durante los próximos años y que podrían haberse instalado antes, evitando así que los alumnos estén diseminados por este Centro y por otros desde septiembre.

La fecha en la que el informe técnico llegó al Centro no es baladí y podría conllevar responsabilidades por parte de quienes lo conocieron y “silenciaron” durante dos meses.

¿HUBO NEGLIGENCIA?

El famoso informe técnico, que más tarde confirmaron los propios técnicos de la Consejería de Educación del Principado, dice expresamente que, “es desaconsejable y hasta imprudente” mantener en uso el edificio. 

Los padres también se plantean varias preguntas una vez visto lo ocurrido desde entonces.  Por qué haciendo caso omiso al informe técnico, los exámenes de septiembre se realizaron en el edificio, y no sólo eso, sino que durante el período estival se hicieron reparaciones de mantenimiento en puertas y cerraduras del edificio que hay que derribar. Y concluyen con una interrogante: 

«¿Se cometieron negligencias visto lo que ha sucedido a lo largo de estos meses?»:

– Primera: Se hizo caso omiso del informe del arquitecto, que obraba en poder del director del Instituto desde el mes de junio, (según se ha comunicado a la prensa en septiembre) cuestión que habría que comprobar a través del registro del Centro y del arquitecto autor del informe donde se cita expresamente: que “es desaconsejable y hasta imprudente” la utilización del edificio que a día de la fecha está cerrado. 

¿Cuándo envió el Centro el informe a la Consejería, que no actuó hasta el mes de septiembre? Si el informe se hubiese enviado en su día, las aulas portátiles estarían ya instaladas, salvo que la negligencia correspondiese entonces a los responsables de la Consejería. Seis meses se habrán tardado en instalar los módulos “provisionales” desde que el el arquitecto entregó el informe detallado y concluyente.

 – Segunda: Desoyendo las conclusiones del informe, los exámenes de septiembre se hicieron en el mismo edificio. Por fortuna no ocurrió nada. Por fortuna.

– Tercera: Apenas dos días antes de comenzar las clases, trasciende la existencia del ya famoso informe, ya con todo el calendario aprobado y contando con utilizar el edificio de autos, como si no ocurriese nada. 

Las conclusiones son evidentes. Se perdió todo el verano y alguien, por dejadez, tomó la decisión de esperar al mes de septiembre para comunicar la gravedad de la situación. Ahora parece que cuando los alumnos vuelvan de sus vacaciones de Navidad podrán ocupar las aulas “provisionales”, que se están instalando en el recinto del Centro Educativo. Si se hubiese agilizado todo, como debería haberse hecho una vez sabido lo que ocurría, en junio, a estas alturas hasta podría haberse iniciado el derribo del edificio.

¿Es responsable el Principado de todo lo ocurrido? ¿Es responsable el director del Centro de lo ocurrido?

Lo que sabemos, a día de hoy, es que los profesores y los padres se enteraron que el edificio estaba en ruinas en el mes de septiembre, por boca de la dirección del Centro, que lo sabía, informe en mano, desde el mes de junio.     

EL IES de Cangas y sus problemas estructurales, seis meses después
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