Con solemnidad, las campanas de la Basílica de Covadonga han repicado a mediodía en señal de duelo por la muerte del Papa Francisco. Un gesto que se ha sumado a las banderas a media asta y, quizás, la señal más majestuosa de todas: la virgen de Covadonga ataviada con la capa negra. Algo que se mantendrá durante hoy, lunes, y todo el día de mañana.
Como no podía ser de otra manera, el Santo Sitio ha alterado hoy su rutina habitual para dedicar el habitual rosario de las 17h por el Papa además de un responso por su eterno descanso. David Cueto, abad de Covadonga, contaba a EL FIELATO cómo se había recibido la noticia: «Esta mañana acogíamos la noticia con tristeza en el Santuario y con cierta sorpresa dentro de la situación tan delicada que tenía el Papa». «Lamentamos el fallecimiento del Santo Padre y nos vemos, de algún modo, huérfanos deseando que el Señor nos envíe un nuevo Papa que nos siga gobernando y guiando a la Iglesia».