Habrá subasta del Campanu en Cangas de Onís: una saga de pescadores toma la iniciativa

Ya rozan la decena los restaurantes que han confirmado su participación en la puja

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La noticia de la captura hoy, martes 19 de mayo, del Campanu de Asturias en el río Sella es agridulce. Mientras en algunos se palpa la alegría de saber que se ha logrado, para otros este pez tiene una simbología que va mucho más allá: podría ser el último salmón de Asturias, como no hemos parado de leer durante el día en redes sociales. Lejos del desánimo, los responsables del Grupo El Campanu- Finca Villa María han decidido tener la iniciativa de subastar el Campanu. Algo que para Titi Mori "El Marqués" –conocido pescador de Cangas de Onís– tiene una importante lectura: «No queremos que sea la última subasta del salmón», asegura categórico, «queremos defender esta tradición que forma parte de nuestra cultura ribereña».

Esta subasta la hacemos, precisamente, para evitar que sea la última. Para que no se pierda la tradición

La cita, el próximo jueves 21 de mayo a las 18:30h en Finca Villa María, ya ha atraído la atención de un buen número de pujadores. «Por el momento ya han confirmado su presencia nueve restaurantes y estamos pendientes de otros tres», asegura el portavoz del grupo hostelero, Manuel del Cueto, «el jueves podríamos tener asistentes de Cangas, Ribadesella, Oviedo, Gijón e, incluso, Madrid».

La iniciativa de celebrar la subasta en la Finca Villa María no se ha tomado de manera unilateral, tal y como explica Del Cueto; sino que ha sido consensuada con todas las partes. «Desde los ayuntamientos de Cangas de Onís y de Salas nos han trasladado que no van a participar pero que no se oponen a que se celebre», nos cuenta, «tampoco El Esmerillón, con quien también ha hablado ya Adrián –Mori–».

El objetivo de esta subasta está claro para los responsables del Grupo El Campanu-Finca Villa María. «Hay que promocionar que el año que viene ayuntamientos y ribereños sigan peleando para que esto continúe», afirma rotundo Titi Mori, «la culpa no es del pescador, es de quien no hizo nada; y mucha gente lo peleó, pero no quisieron atender ni escuchar a la gente de los ríos que pedían, entre otras cosas, que se repoblara».

«Nadie ha hecho nada por el río y ahora ya no hay tiempo», asegura Mori

La postura de Titi Mori sobre lo que está sucediendo en el río es firme:  «Llevo 40 años diciéndolo y lo mantengo; lo único que hicieron por el río todos los políticos y todos los gobernantes del Principado junto con los de Europa fue nada. Los únicos que hicieron algo por el río y defendieron el río fueron los ribereños». Una afirmación que esconde el dolor que le produce, como ribereño, conocer en detalle lo que está pasando en el río.

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Adrián Mori posando junto al Campanu de 2025, que acabó en las cocinas de su restaurante.

Y no es moco de pavo. El salmón, ese auténtico símbolo de los ríos asturianos, tiene "muchos lobos" que lo asedian. A la falta de repoblaciones gubernamentales se suman otros enemigos que, hasta la fecha, no se han controlado y que han puesto en jaque a esta especie icónica. «Ya no es solo que no se controle a los pescadores en alta mar, que tienden redes descomunales y arrasan todo lo que encuentran», afirman, «es que, además, ahora mismo las lubinas suben hasta la zona de Margolles a comer alevines... y hablamos de muchas, muchas lubinas». Si a este depredador le sumamos otros tantos sobre los que tampoco hay control –como los cormoranes, que también campan a sus anchas río arriba–, la ecuación es sencilla de despejar: el salmón está en peligro de extinción aunque nadie lo afirme abiertamente

Hablar con un ribereño como Mori, que lleva el sedal y el río muy dentro –lleva pescando desde la tierna infancia–, es tomar conciencia de que quizás la oportunidad de evitar la desaparición del salmón en los ríos asturianos llega tarde. Resulta inevitable preguntarle por una posible veda de la especie. Y su postura es clara: «La veda se hace sola; prohibir pescar cuatro, nueve o 24 salmones no influye porque, simplemente, no los hay». 

El Campanu más triste de la historia

Sin duda, la temporada de salmón de este año pasará a los anales de la historia como una de los más tristes. Más allá de que ha salido un mes más tarde de abrirse la temporada de pesca –una fecha que marca el récord del Campanu más tardío de la historia–, las circunstancias y el hacerse de rogar no son lo único que se recordará.

Mientras el Ayuntamiento de Salas cancelaba la celebración de la subasta del Campanu como señal de duelo ante la pérdida de un vecino muy querido de la localidad y ribereño, el Ayuntamiento de Cangas de Onís hacía lo propio como «gesto de responsabilidad» tanto con el río como con quienes lo cuidan diariamente. Dos medidas que, si bien contaban con motivaciones distintas, tuvieron un mismo objetivo: colaborar con las iniciativas que, en el Narcea y en Sella, se llevan a cabo para repoblar el río.