El PP llevará a la Junta General del Principado una proposición no de ley para que se realice un informe geotécnico previo al transporte de los cubos de hormigón con los que se protegerá el puerto de Lastres. Así lo anunciaron durante su visita a esta infraestructura de Colunga Cristina Vega, diputada y portavoz de Infraestructuras; José Manuel Felgueres, diputado por el Oriente; Justino Pérez, presidente del PP de Colunga, y Javier Brea, portavoz popular del concejo. «No es una decisión descabellada, ya que se han llevado a cabo dos estudios sobre la plataforma, uno por parte de la empresa y otro por parte de la Consejeria», señaló la diputada popular, «sin embargo, en la bajada, solo se ha realizado una inspección ocular de los edificios y la colocación de testigos».
La colocación de testigos no es una garantía de seguridad. Si alertan de problemas cuando los camiones comiencen a circular, solo se conseguirá parar de nuevo la obra
El malestar entre el PP de Colunga por las obras del puerto de Lastres es manifiesto. Si bien Cristina Vega calificó la obra de «muy necesaria», no ha dudado en criticar el curso que ha tenido esta actuación que contempla la colocación de 50 bloques de 40 toneladas y 378 bloques de 60 toneladas. «Esta obra se prometió en periodo electoral, en el año 2019, y viene figurando en los presupuestos del Principado de Asturias desde el año 2020; sin embargo, no se iniciaron los trabajos hasta el 2023, nuevamente en época electoral», declaraba Vega, «por ahora, solo se han hecho estudios geotécnicos tanto por parte de la empresa como de la propia Consejería, de la capacidad portante de la explanada, así como la fabricación de los bloques de 60 toneladas en una empresa de Nava».
Este proyecto es una de las mayores chapuzas de los últimos tiempos. El Gobierno de Barbón prometió en 2019 un plazo de 12 meses, y vamos por los seis años mientras el dique empeora
Es tal el desacuerdo con cómo se está gestionando que Vega no dudó en calificar estas obras como «chapuceras, marcadas por la improvisación y que suman ya seis años de retraso». «Es el resultado de una decisión política tomada en 2023 de no fabricar los bloques in situ, lo que ha dado lugar al problema actual de transporte», continuaba Vega, «desde el inicio, el proyecto descartaba esta opción debido a las dificultades de acceso al puerto, una postura que el propio consejero respaldó. Sin embargo, justo antes de las elecciones, se anunció que los bloques se construirían fuera del muelle para evitar molestias al turismo y a la pesca, sin prever cómo serían trasladados. Y de aquellas aguas, estos lodos».