martes. 28.06.2022

Desde esta semana el viaje ferroviario entre el Oriente y el centro de la región se convierte en un regreso a la posguerra. Nada menos que dos horas van a tardar los trenes entre Oviedo y Arriondas. Tres horas y poco si vamos de Llanes a Oviedo.

Cuando parecía que nada podía ir a peor, la empresa ferroviaria dominante da una vuelta de tuerca más hacia la disuasión masiva del uso del tren como medio de transporte. Si en 1986 el rápido Oviedo-Santander permitía viajar entre Oviedo y Arriondas en poco más de una hora y desplazarse entre Llanes y Oviedo en dos horas y diez minutos, ahora añadiremos una hora extra. Incluso antes de la renovación total de vías y trenes, en 1981 el Oviedo-Bilbao tardaba una hora y veintiséis minutos desde Oviedo hasta Arriondas.

Mientras a finales de los años 80 era posible unir Oviedo con Infiesto en una hora, actualmente los tiempos de viaje se han incrementado en un 25%, siendo incluso más lentos que el peor de los trenes de la época de los Ferrocarriles económicos.

Por lo visto la excusa es el famoso “Asfa digital” un sistema de seguridad tan estricto que imposibilita la explotación de trenes con utilidad para los viajeros. Durante los últimos años se fueron incrementando los tiempos de viaje y también las paradas en apeaderos fantasma donde nunca sube ni  baja nadie. Todo ello con la intención de expulsar definitivamente a los viajeros para acabar suprimiendo el servicio, que próximamente dará una prioridad total a las mercancías.

Todo este desastre sucede ante la pasividad de ayuntamientos, mancomunidades, gobierno regional y asociaciones cívicas, sin que nadie haga nada por poner en valor un medio de transporte ecológico.

Renfe se cachondea del Oriente
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