jueves 09.04.2020

“La Tesorera” de Castañera hace testamento

Casa “La Pedrera”, en Bada.
Casa “La Pedrera”, en Bada.

Acaban de cumplirse 251 años del nacimiento de Julián Antonio Noriega de Bada y Llerandi, hijo natural de la criada María Manuela de Llerandi y la Iglesia y del juez del concejo de Parres.

La familia de María vivía en el pueblo de Castañera, hoy considerado como una parte del casco urbano de Arriondas.

María Manuela había nacido en 1729 y vivió con sus padres y -al menos- otros siete hermanos, en la aldea de Vegarredonda, próxima a Lago-Vallobil, en el concejo de Parres.

María trabajaba al servicio de una familia residente en Bada, concretamente en “La Pedrera”, una casona del siglo XVI con elementos de tradición renacentista, hoy considerada como una de las más antiguas del concejo.

Poseía el mayorazgo de “La Pedrera” y habitada en ella, Manuel Francisco de Noriega Pérez de Estrada, juez por el estado noble del concejo de Parres, viudo desde hacía más de dos décadas.

Juez y criada ya habían tenido otro hijo siete años antes, cuando Manuela tenía treinta y dos años y el juez cincuenta y nueve.

La fábrica de hojalata fue totalmente destruida por las tropas napoleónicas en la Guerra de la Independencia, cuando en el año 1809 los franceses entraron en Asturias.

Ambos hermanos convivieron con sus otros cinco medio hermanos en la citada casona de “La Pedrera”, y fueron reconocidos en el testamento que su padre redactó cuando éstos tenían 13 y 6 años, respectivamente, además de encargarle a Diego Noriega -como hijo que heredó el mayorazgo- que cuidase y mantuviese a sus hermanos.

Antonio estudiará en Oviedo hasta los dieciséis años y, después, en Madrid, donde obtendrá una beca del Seminario Catedralicio para estudiar bachillerato.

En poco tiempo, el  joven parragués ascenderá rápidamente en su vida profesional y dedicaciones, llegando -con sólo 25 años- a ser el hombre de confianza de Manuel Godoy, quien le encargará los asuntos financieros y le nombrará Tesorero Real cuando el mismo Godoy llegue a ser primer ministro, de forma que Antonio despachará con frecuencia con los reyes Carlos IV y María Luisa de Parma.

Como ya comentamos en otras ocasiones, Antonio consiguió en 1802 que la “Real Fábrica Nacional de Hoja de Lata” fuese una realidad en la finca de “Fontameña” (fuente amena), en Prestín, porque fue él como Tesorero Real quien influyó notablemente en esta decisión de que se levantase la citada fábrica en el concejo de Parres que le había visto nacer.

La fábrica de hojalata fue totalmente destruida por las tropas napoleónicas en la Guerra de la Independencia, cuando en el año 1809 los franceses entraron en Asturias.

La vida de este parragués -buen amigo de Jovellanos- ha sido verdaderamente apasionante, con un trágico final, a los 39 años, puesto que el 16 de diciembre de 1808 una multitud enardecida le sacó de la prisión en la que estaba con otros detenidos y -acusándole de colaboracionista con las tropas francesas que habían invadido España- fue linchado y cosido a puñaladas, siendo su cuerpo arrastrado por una pendiente próxima al río Guadiana, en la Puerta de Palmas, en Badajoz.

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Escudo en la fachada de “La Pedrera”.

Tras un gran estudio de investigación biográfica, Juan Ignacio Noriega Iglesias publicó un libro bajo el título “Antonio Noriega de Bada, un asturiano pintado por Goya” (el cual sirve como base argumental a este texto); este libro fue publicado con motivo de la estancia del retrato de Antonio -pintado por Francisco de Goya- en el Museo de Bellas Artes de Asturias, en Oviedo, desde mayo de 2009 hasta mayo de 2010, antes de regresar a su habitual residencia en la National Gallery of Art, en Washington.

Goya pintó también otro cuadro de Francisca Vicenta Chollet y Caballero -esposa del parragués- el cual se encuentra en el Norton Simon Museum, en Pasadena (California).

María Manuela -madre de quien había sido bautizado como Julián Antonio- vivió desde Castañera el brillante ascenso social, político y personal de su hijo, con su posterior caída en desgracia y trágico final.

Llegar a los ochenta y un años de vida hace más de dos siglos era alcanzar una avanzadísima ancianidad, y la que como apodo o mote llamaban “La Tesorera” (por ser su hijo Antonio el Tesorero Real en la Corte) dejó constancia de sus últimas voluntades, tras haber perdido a este hijo casi dos años antes,  mientras las tropas napoleónicas llegaban a nuestro concejo.

Dispuso María que deseaba ser sepultada en la iglesia de San Martín de Cuadroveña, donde su hijo Antonio había recibido el bautismo cuarenta y un años antes.

María Manuela falleció el día 17 de agosto de 1810 y -efectivamente- fue sepultada en la citada iglesia, donde sus restos descansarían hasta que la misma fue destruida en 1937, levantándose en el mismo lugar la actual capilla de Ntra. Sra. del Carmen, ya en 1959.

El párroco escribió el asiento de su defunción en la forma como se hacía hace más de dos siglos y que -en la lengua española de hoy- se transcribiría así:

En el año 1810, a diecisiete días del mes de agosto, falleció Dña. María Manuela Llerandi -alias “La Tesorera”- de estado libre, natural de la parroquia de San Juan de Parres y vecina que fue del lugar de Castañera, término de esta parroquia de San Martín de Cuadroveña.

En su mocedad tuvo con D. Manuel Noriega -vecino que fue de dicha parroquia de San Juan de Parres- dos hijos naturales, el uno D. Antonio Noriega, ya difunto, y Tesorero que fue del Reino, y D. Francisco, ausente en los reinos de Andalucía.

Hizo testamento ante D. José González Toraño, escribano de número de este concejo, y dejó por heredero a su otro hijo D. Francisco.

Dejó las mandas forzosas de Jerusalén, y un legado pío a la fábrica de esta expresada iglesia de San Martín de Cuadroveña, consistente en un cuartillo de aceite de comer -semanalmente y a perpetuidad- para la lámpara, sobre todos sus bienes y herencia. Nada dejó al Real Hospicio.

En su enfermedad -que fue de cortas horas- sólo recibió la primera unción.

Su cadáver fue sepultado el día 18 del mismo mes en el primer tramo de esta expresada iglesia, y para que conste -como vicario de ello- lo firmo dicho día 18 del expresado mes y año”.

Firma del párroco, José Vázquez Prada.

Francisco José Rozada es el Cronista Oficial de Parres.

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