Aplausos, selfies y la alabanza a la tradición de la princesa Leonor: así se vivió la visita de los reyes a Sotres
Hoy, 26 de octubre, pasará a la historia como el día que la familia real acudió a Sotres para oficializar el nombramiento de esta localidad cabraliega como Pueblo Ejemplar. Pero, incluso más que eso, hoy pasará a la historia como el día en el que los vecinos de Sotres pusieron en valor lo que construye la identidad de este pueblo de alta montaña al tiempo que acercaron a la monarquía -eso que parece que nos queda a todos tan lejos- la realidad de su día a día mostrándoles aquellos lugares e hitos que hacen de Sotres lo que es y, de paso, haciéndoles conocedores de alguna que otra reivindicación.
Pocos minutos después de las 12:30h llegaba la familia real al que es el pueblo más alto de Picos de Europa. Después de que el alcalde de Cabrales, Jose Sánchez, cediera el bastón de mando al Rey y del saludo al presidente del Principado, Adrián Barbón, y la vicepresidenta del Gobierno de Asturias, Gimena Llamedo, entre otras autoridades; la familia real se dirigió hacia el mirador de La Jorcadiella. Un itinerario en el que charlaron y saludaron animadamente a los vecinos de Sotres que se habían congregado a ambos lados del camino.
A su llegada al mirador le esperaban Rodrigo Suárez Robledano, director de la vertiente asturiana del Parque Nacional de Picos de Europa; y Tomás Fernández, guarda del refugio Urriellu y un auténtico referente en el mundo de la montaña de Cabrales además de ser uno de los vecinos más conocidos de la localidad. No fueron los únicos: también en ese mismo punto se congregó una representación de los guías de montaña, con Juan José Álvarez García como representante, que han hecho de este territorio su casa. Una forma de ensalzar la figura de quienes transformaron en profesión una tradición de los pastores, la de guiar y ayudar a los montañeros, en este escarpado concejo de Asturias.
En el camino de regreso hacia el pueblo aguardaban Javier Díez, de Quesería Maín; Kaelia Cotera, quien regaló a la familia real unas sudaderas bordadas, y Abel Fernández, un pastor de la zona que había llevado un cencerro para regalarles, con quienes Sus Majestades charlaron animadamente sobre sus oficios y sus realidades. Un punto de partida para comenzar a descubrir el pueblo de Sotres a través de La Escuelona, donde la familia real recibió los regalos del pueblo de Sotres; la iglesia, donde conocieron a los mayores, y el descubrimiento de la placa que inmortaliza el reconocimiento de Sotres como Pueblo Ejemplar.
De "La Gallega" a Quesería Maín, el previo al acto institucional
Una de las visitas más especiales de la jornada era al establecimiento conocido como La Gallega, con Ana -la segunda generación de este comercio- al frente. Y es que su vinculación con la Casa Real viene de lejos y, por ello, regaló al rey una imagen de su abuelo, encargado de organizar y acompañar en las cacerías de la zona nada menos que al abuelo y al bisabuelo del rey. Costó llegar hasta este punto del itinerario ya que, durante el trayecto, la familia real no dudó en saludar y charlar con el público asistente; e, incluso, hacerse numerosos selfies con quienes se lo pedían a la reina, la princesa y la infanta, siempre dispuestas a dejarse inmortalizar con una amplia sonrisa. También quiso la familia real detenerse en el parque de la localidad donde los cinco niños que habitan el pueblo esperaban expectantes conocer al monarca y a su familia. Hubo gestos cómplices con los niños, conversaciones y caricias.
La Banda de Gaitas DOP Cabrales aguardaba a la familia real para escoltarla, a golpe de gaita y tambor, hasta la Quesería Maín donde, tras conocer un proyecto de reciclado de suero que se va a poner en marcha en Cabrales, realizaron una visita a las instalaciones.
El valor de la tradición de la princesa Leonor, la advertencia del «peligro de extinción» de la presidenta de la DOP Cabrales
El acto institucional arrancaba con la intervención del alcalde de Cabrales quien comenzó recordando el premio que la Fundación Princesa de Asturias concedió en 1994 a los Pastores de Picos de Europa con especial énfasis de los de Cabrales «reconocidos por su esfuerzo en la protección de este majestuoso paraje natural pero también por su valentía en numerosos actos heroicos, arriesgando sus vidas para rescatar a montañeros y visitantes de la zona». Tras recordar a los presentes hitos en la historia de Sotres como «la llegada de la carretera en el año 1967, la de la luz en 1981 o el teléfono en 1989», Jose Sánchez recordó que «aún quedan aspectos por mejorar». «Nuestra última gran aspiración es mejorar las telecomunicaciones», abundó el alcalde.
Este avance permitiría que los vecinos de Sotres disfruten de las mismas oportunidades que el resto de habitantes del país tanto en su vida cotidiana como en la educación de sus hijos
Tras la intervención del alcalde de Cabrales, sería el turno del rey quien comenzó su intervención transmitiendo las condolencias de la familia real por el accidente sucedido en Cantabria, que se ha cobrado la vida de tres personas en el derrumbe de un edificio por una explosión de gas. «El viaje hasta aquí no ha sido tan fácil, sobre todo desde Poncebos», decía el monarca arrancando las risas del público, «pero, sin duda, ha merecido la pena al recibir vuestra acogida y poderos visitar en vuestro pueblín, en este paisaje maravilloso que os rodea». Fue breve el rey y la brevedad no fue casual. Tal y como él mismo declaró y como ya hizo anoche en el Campoamor, «será a partir de ahora ella, la princesa, como Presidenta de Honor que es de la Fundación quien se encargue de destacar lo mejor de los pueblos ejemplares de nuestra querida Asturias».
Y sería con ella, con la Princesa de Asturias, con quien llegaría la primera entrega de emoción de este acto. Tras ensalzar la belleza del entorno natural de Sotres, no dudó en decir «este pueblo sois vosotros, los vecinos que regresasteis hace décadas tras las aventuras ultramarinas y europeas; y los más jóvenes, que os habéis instalado recientemente».
Sois un ejemplo por vuestra capacidad para cuidar las tradiciones y para innovar. Y no es fácil
«Vivir en un pueblo de alta montaña es un desafío constante», aseveraba la princesa Leonor al tiempo que ensalzaba esa transición que Sotres había sabido hacer cuando terminó la actividad minera en la zona para desarrollar el turismo natural y el senderismo. «Hicisteis muy bien esa transición», afirmaba la princesa, «habéis recuperado caminos y senderos antiguos, y todo viajero que venga a Sotres sabe que estará a gusto, que dormirá cómodo y que le prestará por la vida saborear la comida asturiana que preparáis». Una expresión asturiana que arrancó un aplauso entre el público, y que continuó con un «con esa energía ¡tiene que ser una maravilla ponerse a andar para llegar a Urriellu». Tras ensalzar todo lo vivido en la mañana, la Princesa de Asturias tuvo un emotivo momento para los pequeños de la localidad. «Hoy he conocido a los cinco niños que viven en Sotres: Jaya, Alejandro, David, Andrés y Bruno», decía antes de asegurar que estaba deseando comer el Cabrales y que también lo hicieran sus compañeros de la academia militar.
Ojalá los cinco podáis encontrar razones para seguir aquí, ojalá que las circunstancias lo permitan si así lo decidís
Raíz, emoción y reivindicación: así fue el discurso de la presidenta de la DOP Cabrales
El cierre del acto institucional correría a cargo de Jessica López Fernández, presidenta de la DOP Cabrales que hoy ejerció además de portavoz de todos los vecinos de Sotres. Y sería ella quien, además de agradecer el reconocimiento, contagiara a los presentes de ese arraigo al territorio que se ha masticado hoy en Sotres y en el que la tradición, el pasado, los abuelos estaban tan presentes. «Fueron nuestros antepasados quienes, con gran esfuerzo y cariño, dieron forma a estos parajes que hoy nos envuelven: verdes pastos para los animales, caminos y senderos, fuentes y riachuelos, muros y cierres, mayadas como las de Las Vegas de Sotres, las Moñas, las Moñetas, Pandébano, la Caballar», decía, «todos estos rincones han presenciado miles de historias de vida en las montañas y, todos ellos, comparten una misma cualidad: son mágicos a ojos de quien los visita». Un punto de partida que daría paso a la preocupación y realidad que la presidenta de la DOP Cabrales no podía obviar y que conllevaba, además, una clara reivindicación.
Muy a nuestro pesar, cada vez serán menos las historias que podrán contar, pues hoy en día estos lugares están prácticamente en ruinas. La vida rural, tal y como la conocimos, está desapareciendo.
«Queremos quedarnos en Sotres: por nuestros abuelos; por preservar y rendir homenaje a sus costumbres, porque el pueblo siga creciendo y no muera en el olvido», continuó visiblemente emocionada antes de asegurar que se necesita más apoyo para seguir adelante y reclamando, con su intervención, no solo la necesidad de mejorar las infraestructuras para que «sotrianos y forasteros podamos convivir en armonía». También aprovechó López Fernández para recordar a los presentes la dura realidad que viven agricultores, ganaderos y queseros. «Desde luego no es un camino fácil de seguir, pero las cosas se complican aún más si las leyes que regulan el ámbito rural nos ponen trabas en el recorrido», afirmaba, «por eso nos gustaría hacer un llamamiento para que se empatice más con nuestro día a día en un entorno como Sotres, para que se atiendan nuestras necesidades».
Para que las leyes escritas sean realmente compatibles con nuestra vida aquí, en un pueblo de alta montaña
Y así y con unas líneas de la canción "El color del pueblo" del grupo Güeyos, la presidenta de la DOP Cabrales se emocionó y emocionó a los presentes para despedir el acto que precedía a la visita a la cueva de la familia real y la comida con los vecinos de Sotres. Y es que pocos, ni siquiera ella misma, se quedaron indiferentes cuando le escucharon recitar «somos el color del pueblo, somos del pueblo las ganas, de mantener siempre viva, esta voz que no se apaga».