Un mal vecino

Una vecina explica los modos y fases de las alegaciones.
El Alto Sella a merced de los parques de baterías

“¿Quién es tu mejor hermano?: el vecino más cercano”.

Ése es el decir antiguo, en las aldeas, que señalaba la obligación común de prestar ayuda y buena voluntad a quienes compartían finca o pared. Porque más allá de las desavenencias, antes de que existieran los móviles o el 112, se sabía que en situaciones de primera necesidad la cercanía era fundamental.

Pero la semana pasada, el Boletín oficial de Asturias advertía sobre un inquietante vecino que piensa instalarse en L’Agüeria Deu, esa hermosa canga que flanquea el Sella desde Avalle al Puente Romano por su margen izquierda, y que pertenece a Parres por una razón fluvial. El nuevo vecino se dedica al birle-biloque de acumular energía cuando está barata para venderla después cuando convenga. Pero en el ínterin, su maquinaria genera radiación, necesita agua para refrigerarse, emite vibraciones y queda como un pegote en medio de la ería. Todo un despropósito.

Hace décadas que los vecinos atraviesan un verdadero vía crucis para abrir un ventanal o levantarse unos centímetros sobre el suelo.

Parcela elegida, entre Sotu y Deu, para la instalación del parque de baterías.

¿Cuánto le habrá llevado al río definir el valle? ¿Cuántas avenidas para depositar la tierra en las bárcenas y asentar los regodones? La naturaleza opera sobre el relieve con un reloj de milenios, aunque veamos el resultado con fecha de hoy. Cuesta imaginar también cómo eran las vegas hace cinco mil años cuando los pastores que levantaron el Dolmen llegaron para quedarse. Desde entonces, la josoria del labrador, la guadaña y el diente de los animales, han venido trabajando sobre los aportes del río. Entre uno y otros fueron aviando los praos e iguando el paisaje más o manos hasta 1984, el año de La Parcelaria.

La concentración de fincas llegaba a favor del campesino, pero acabó poniendo en el mercado parcelas muy atractivas. En la periferia de las aldeas, el suelo dejó de dar maíz y empezó a dar metros cuadrados, la cercanía a Cangas de Onís, multiplicó su valor y la Administración quiso poner coto al peligro con un planeamiento estricto.

Generar energía es necesario y abaratar su coste también. Pero dejar que se cuelen proyectos brutales y subvenciones sin criterio por el mero hecho de que nadie ha previsto aún su regulación, es temerario.

Hace décadas que los vecinos atraviesan un verdadero vía crucis para abrir un ventanal o levantarse unos centímetros sobre el suelo. Quienes viven cerca del río sufren una estrecha vigilancia por habitar un terreno inundable y, principalmente, porque en el cauce habita el monstruo burocrático de Confederación. Los que tienen las casas arrimadas al talud, lo mismo, a cuenta de los argayos; y los que tienen parcelas arrimadas al pueblo, pero fuera de la raya bendita por el redactor, adiós muy buenas a la posibilidad de hacer una casina, por moderada que sea. Y todos, unos y otros, castigados por un papeleo miope que no sabe distinguir entre justos y depredadores.

Hasta que el lunes, en el BOPA, se abría sorprendentemente el suelo de Parres a los parques de baterías, con una Consejería de Industria cómplice de la felonía. Porque ésta lo es: en ubicación, en peligro para la salud pública, en perjuicio para el ganado y la fauna, y en impacto ambiental sobre un río -al alto Sella- y un paisaje de extraordinario valor.

Los vecinos instaron a los concejales a que se pusieran al frente de las alegaciones.
 

Generar energía es necesario y abaratar su coste también. Pero dejar que se cuelen proyectos brutales y subvenciones sin criterio por el mero hecho de que nadie ha previsto aún su regulación, es temerario. Y políticamente torpe, también.

En el Campu la Iglesia de Avalle, con un día intempestivo, se reunieron el sábado 120 personas preocupadas. Estaban presentes concejales de todos los grupo y había unanimidad en el rechazo. No obstante, los vecinos apremiaron a sus representantes para que se pusieran al frente del descontento. A ello se comprometieron. De momento.