La cultura popular asturiana y el relevo generacional

Cuando alguien de fuera escucha el lema de “Asturias: Paraíso Natural”, lo primero que se le viene a la cabeza suelen ser sus paisajes y patrimonio. Después, probablemente, la gastronomía. Sin embargo, hay algo que forma parte del Principado tanto como estos innegables atractivos: sus tradiciones.

En un mundo cada vez más acelerado, globalizado y marcado por avances tecnológicos, muchas costumbres que parecían condenadas a la desaparición están encontrando nueva vida gracias a un colectivo inesperado: el de los jóvenes. Las nuevas generaciones están demostrando que es posible combinar la IA o los juegos en línea recomendados en la guía de tragaperras online de Casino.org con actividades centenarias.

A través de asociaciones culturales, grupos folclóricos y colectivos de diversa índole, estos jóvenes están reactivando tradiciones asturianas como las ferias ganaderas, la música folk, los deportes rurales o las romerías, en una demostración de que lo tradicional y lo moderno pueden complementarse, y que la juventud está cada vez más interesada en reivindicar sus raíces y reconectar con su territorio.

Ferias ganaderas y mercados tradicionales

Aunque siempre se habla del envejecimiento del mundo rural, lo cierto es que cada vez más jóvenes participan en asociaciones ganaderas, mercados artesanales y fiestas vinculadas al campo. Un ejemplo de esto está en el mantenimiento de la cultura vaqueira. Los Vaqueiros de Alzada fueron, en la Edad Media, un grupo de pastores trashumantes que afrontaban el desprecio de sus vecinos sedentarios, los “xaldos”.

Esta discriminación hizo que se unieran aún más a través de actividades propias como la música o la gastronomía. Hoy en día, la Comarca Vaqueira abarca los municipios de Allande, Tineo, Valdés, Cudillero y Salas, donde se celebran fiestas y rituales como la Fiesta Vaqueira o el Mercado Vaqueiro.

La Asociación Cultural Vaqueiros de Alzada lleva años trabajando para preservar estas costumbres ancestrales, y ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos mediante el uso de redes sociales, internet y encuentros intergeneracionales.

Música y folklore

La música folk es otro pilar de esta recuperación cultural. Asturias puede alardear de tener una de las escenas folk más activas de España, con grupos históricos como Llan de Cubel, Corquiéu o La Collá Propinde, que han conseguido acercar la música tradicional asturiana al público más joven, sin perder sus raíces en el camino.

Los festivales de música folk y tradicionales también están aportando su granito de arena a la hora de acercar estos sonidos a las nuevas generaciones. A este fenómeno contribuyen eventos como el Festival Internacional de la Gaita, o el proyecto “La Villa EnToná”, organizado por la Asociación de Intérpretes de Canción Asturiana (AICA), y que se celebra el 17 de mayo en Villaviciosa.

Este último y más reciente encuentro tiene como objetivo recuperar la tradición de cantar en los bares de forma espontánea, una costumbre muy arraigada en la tradición asturiana. ACAI y sus miembros recorren las calles y bares de La Villa, con cantantes profesionales y actuaciones de la Banda Gaites de Villaviciosa, a la que se homenajea durante el encuentro.

Las asociaciones, motor imprescindible

Y es que precisamente son muchas de estas asociaciones, como la AICA, las que se encuentran detrás del verdadero motor cultural que impulsa la recuperación de estas tradiciones antes de que caigan en el olvido.

Colectivos como la Asociación Cultural Xaréu d’Ochobre o la Asociación Folclórica El Piñote llevan años formando a niños y adolescentes en actividades como el baile tradicional, percusión, gaita o vestimentas típicas, consiguiendo así el relevo generacional necesario para mantener vivas estas expresiones culturales.

Es por ello que la participación de estas asociaciones se hace imprescindible en la mayoría de Fiestas tradicionales y Romerías. Eventos como el Descenso Internacional del Sella, las Fiestas de San Mateo o el Xiringüelu son puntos de encuentro masivo de jóvenes y mayores, siempre dispuestos a pasar un buen rato.

Igual de importante es la presencia de estas asociaciones y grupos de jóvenes para el éxito de Fiestas como las Misas de Gaita, juegos como los bolos asturianos o costumbres como los trajes de Aldeana y Porruanu llaniscos, trajes típicos de Asturias que son llevados por orgullo por las nuevas generaciones de asturianos cada vez que la ocasión lo requiere y que, al igual que los bolos o la misa, están declarados en Asturias bienes de interés cultural de carácter inmaterial.

La cultura de la sidra y otras tradiciones gastronómicas

Entrando ya en temas de gastronomía, la cultura de la sidra es otro bien de interés cultural inmaterial en Asturias. Con gran tradición en la Comunidad y también muy famosa en toda España, su continuidad está asegurada gracias a la implicación juvenil en eventos como La Primer Sidre l’Añu, que este año celebró en Gijón su XVI edición, con gran protagonismo de niños y jóvenes en talleres de mayado de manzana, concursos de escanciado y juegos tradicionales.

La sidra también es protagonista en otra costumbre arraigada en territorio asturiano, el amagüestu o magostu, una fiesta popular del otoño que consiste en comer castañas asadas y beber sidra dulce. Esta fiesta no es exclusiva de Asturias, sino que también se celebra en otras regiones del noroeste de España como Galicia o Cantabria. En Asturias, los amagüestus se celebran desde finales de octubre hasta bien entrado diciembre.

Como no todo es comer y beber, durante el amagüestu se puede disfrutar también de música folclórica, bailes populares como el Riu Verde, o juegos tradicionales. Como de costumbre, hay una asociación detrás de esta recuperación: la Sociedad Protectora de la Balesquida, que, según informa la página web de Turismo de Oviedo, lleva más de tres décadas fomentando esta celebración tradicional.