Un espectacular sprint en la ría de Ribadesella ha dado este sábado la victoria a Walter Bouzán y Bertín Llera en el 88.º Descenso Internacional del Sella. Los riosellanos, ganadores también el año pasado, han vuelto a imponerse en una llegada muy ajustada, con un tiempo de 1:08:26, después de que un grupo de ocho embarcaciones afrontara unido los últimos metros de la histórica prueba.
La segunda posición ha sido para Miguel Llorens y Jorgensen Valdemar (1:08:27), que encabezaron el descenso durante muchos kilómetros y cruzaron la meta apenas un segundo después de los vencedores. Los húngaros Adrian Boros y Tamas Erdely (1:08:28) han completado el podio, mientras que Javier López y Pedro Vázquez Llenín, del Jaire Aventura-Los Rápidos de Arriondas, han terminado en cuarta posición.
Bouzán y Llera han sabido esperar su momento para jugar su principal baza en los últimos metros. «Fuimos jugando la baza de la potencia que tiene Albertín atrás en el sprint», explicaba Walter Bouzán tras conseguir la victoria. El riosellano reconocía que durante la prueba nunca tuvieron asegurado que esa estrategia fuese a funcionar ante el nivel de sus adversarios.
«Claro nunca lo tienes. Al final, los rivales son fortísimos; estamos hablando de gente que no hay más en el nivel mundial», señalaba. La pareja trató de romper la carrera antes de la llegada a Ribadesella, pero, al no conseguirlo, decidió reservar fuerzas para el desenlace: «No fuimos capaces de romper a mitad de carrera y esa era nuestra baza, el sprint».
Una prueba muy exigente
La victoria ha supuesto además una liberación para Bouzán, que ha reconocido la presión con la que vive cada año el Descenso por su estrecha vinculación con Ribadesella. «Muy contento, lógicamente, muy feliz. Y, bueno, un respiro, porque para mí esta semana, si no todo el mes, hay muchísima presión», confesaba tras cruzar la meta.
Bouzán también ha dejado abierta la posibilidad de que esta haya sido una de sus últimas participaciones como competidor. «Aquí voy a estar porque yo soy de Ribadesella. Dentro o fuera, aquí voy a estar», aseguraba antes de reconocer que probablemente en el futuro lo haga desde fuera de la piragua: «Llega un momento en el que va a prevalecer la salud física y mental antes que los éxitos deportivos».
Bertín Llera compartía la felicidad de su compañero nada más terminar una carrera decidida prácticamente sobre la línea de meta. «Muy feliz, muy feliz. Al final es la recompensa de muchos entrenos», afirmaba el palista.
La pareja había contemplado distintos escenarios antes de afrontar el Descenso, aunque finalmente la carrera les obligó a decidir sobre la marcha. «Hablamos tres o cuatro estrategias diferentes y nos salió esta. Al final, lo que cuenta es ganar», resumía Llera antes de marcharse a celebrar una nueva victoria en el Sella.
Alberto Plaza Sagredo, el mejor K-1
La victoria absoluta en K-1 ha sido para el cangués Alberto Plaza Sagredo, del Sirio-La Llongar de Cangas de Onís, que se ha proclamado vencedor de la categoría en esta 88.ª edición.
Joaquín Iglesias, que defendía los colores de la selección nacional, ha conseguido la segunda posición, mientras que Kiko Vega, de la Sociedad Cultural y Deportiva Ribadesella, ha completado el podio con el tercer puesto.
Las categorías femeninas también dejaron sus propias protagonistas en la llegada a Ribadesella. Amaia Osaba y Llara Tuset se hicieron con la victoria en K-2 femenino, mientras que la húngara Zsofia Czellai subió a lo más alto del podio en K-1. Los vencedores de esta 88.ª edición se completó en K-2 mixto con Juan Rosete y Sara Asenjo, que lograron la primera posición por delante de Oier Aizpurua y Maddi Uzkudun, segundos, y Asier Aizpurua y Maite Etxabe, que cerraron el podio con la tercera plaza. Todos ellos recibieron el reconocimiento del público en Ribadesella tras completar una nueva edición de una de las pruebas más emblemáticas del piragüismo.
Ribadesella ha vuelto así a convertirse en el escenario de los momentos más emocionantes del Descenso Internacional del Sella. La llegada de los vencedores, los abrazos y las celebraciones a pie de meta han marcado una de las jornadas más esperadas del verano en la villa, volcada un año más con una prueba estrechamente ligada a su historia y a su tradición deportiva.
