martes 20/10/20
OPINIÓN

Batallar por el futuro

Con una población apenas superior al millón de habitantes Asturias está a punto de alcanzar los 300.000 ciudadanos que cobran pensión

 

Al paso que vamos España quiere imitar a Suiza y no lo digo por el tema bancario sino por el afán de hacer consultas populares sobre temas controvertidos. Cataluña con su obsesión soberanista y Canarias con su rechazo a las prospecciones petrolíferas, pero el gobierno central está firme: No son legales tales consultas. En todo caso a mi me parece bien una consulta popular siempre y cuando participen todos los ciudadanos no solo los de una autonomía concreta. Quizás en su momento teníamos que haber planteado en Asturias una consulta sobre si era oportuno o no mantener nuestras minas, camino hoy de su desaparición total. Pero Asturias, ya se sabe, es España y lo demás tierra conquistada.

Con una población apenas superior al millón de habitantes Asturias está a punto de alcanzar los 300.000 ciudadanos que cobran pensión -la tercera más alta del país tras el País Vasco y Madrid- a lo que hay que añadir otros casi cien mil habitantes que se encuentran en paro. El panorama como ven no es bueno máxime si tenemos en cuenta que somos la región de menor natalidad y de población más envejecida. El problema de las rentas provenientes de las pensiones es que un 25 por ciento se van a otras tierras ya que el titular quiere volver a Zamora, a Extremadura o a donde es su localidad natal y el resto va pasando a mejor vida. O sea, esquela en La Nueva España, pensión que desaparece.

Todo ello viene de la caída del monopolio que Asturias tuvo con los mercados del carbón y del hierro. Somos la única región de España que en los últimos 40 años perdió 100.000 puestos de trabajo si bien, todo hay que decirlo, no de manera traumática, esto es, mediante el cese en el trabajo de mineros y siderúrgicos fundamentalmente mediante pre jubilación.

Pero no caigamos en el pesimismo. En este país oficiosamente federal en el que vivimos Asturias tendrá que presentar batalla por su futuro como lo hizo en otras épocas difíciles de la historia. Hoy me ha levantado la moral pese a los datos anteriores el afortunado debut del gijonés Pablo Carreño en el Open de tenis de los Estados Unidos donde debutaba derrotando a un alemán. Que no se lo tenga en cuenta la Merkel, santa que no mártir desde que hace dos días se abrazó a la espalda del Apostol Santiago. A Pablo Carreño tuve la ocasión de tratarle en la última gala organizada por la Asociación de Periodistas Deportivos de Asturias que le concedió precisamente el título de mejor deportista asturiano del año. Un chico con la cabeza muy bien amueblada, sabedor del esfuerzo que supone estar entre los primeros 70 jugadores de tenis del mundo y de una sencillez y saber estar exquisitos. Animo, hay que meterse entre los 50 primeros.

Leo también que la televisión autonómica, conocida como la TPA, ha cumplido sus primeros 3.000 días de emisión. Me alegro por Asturias. Impulsada en su día por el entonces presidente del Principado Vicente Alvarez Areces inició sus emisiones bajo la dirección del antiguo jefe de gabinete de Joaquin Leguina cuando éste era presidente de la Comunidad de Madrid, el comunicólogo Pérez Ornia evidentemente muy vinculado al PSOE. Ello provocó cierta desconfianza por parte del resto de los grupos políticos además de acciones en cierto modo incomprensibles y costosas como repetir el partido de primera división de fútbol los sábados o la retransmisión también repetida de la Fórmula 1. Con el paso del tiempo las cosas fueron encajando y hoy la TPA, así como la radio autonómica, bajo la batuta de Antonio Virgili tiene cada día más ambiente y cuota de pantalla -Está ya en una media del 6 por ciento-. Personalmente me encanta colaborar de vez en cuando en la tertulia del programa vespertino “De hoy no pasa” así como en la radio autonómica los viernes por la noche en un programa que con excelente pulso dirigen Marcos y Georgina.

Disponer de una televisión autonómica con los costes controlados sirve para que, en la linea que lleva la TPA, los asturianos conozcamos nuestra región además de asomarse a la pequeña pantalla a través de la TPA personajes populares y singulares de nuestra tierra. Como periodista debo apoyar además los puestos de trabajo que este medio tiene y es que, lamentablemente, nuestra profesión no está desde hace tiempo para tirar voladores.

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