lunes 6/12/21

 

Hace unos días estuve de bodorrio por Arriondas. Sí bodorrio, porque eso es lo que fue. Con Nacho Manzano cocinando en vivo una cantidad de delicatessen que podría alimentar un batallón del Ejército del Aire, a ver si eran capaces de despegar después de semejante fartura. No nombro a los novios por si se me enfadan pero ustedes, queridos lectores parragueses, a buen seguro que a estas alturas ya saben que una moza de Difer ahora pedalea en Tándem. A lo que vamos, que me voy por la Sierra del Sueve.

Mis amigas me habían avisado: ni una palabra de periodismo o política en la boda. Yo accedí gustosa a la firma del tratado de no agresión. Pero se nos escaparon los consortes. Con ánimo de que no decayese la conversación en la mesa, al marido de una amiga no se le ocurre mejor cosa que preguntarme: "¿Tú que opinas del asunto de los chuletones de la Policía Local?". Si la mirada de mis amigas despidiese descargas eléctricas, lo hubiesen dejado pajarito. Ofrecí una versión reducida de mi opinión, para que no se nos sublevaran las fieras y acabasen manteándome al incauto de David y a mi.

Hoy escribo esa versión reducida, porque el análisis pormenorizado de lo que comieron y bebieron los municipales da para mucho. El hecho de que 8 Policías Locales se gasten 345 euros en chuletones y demás pitanza me parece mal, fatal. Me imagino que, por ley, les correspondería ese almuerzo que yo encuentro absurdo. Yo trabajaba en Cangas de Onís y venía a comer a Arriondas cada día. Probablemente muchos de ellos hubiesen tardado menos en ir a su casa que en esperar a que les preparasen 2 ensaladas, 9 chuletones de 1 kilo (a 25 euros cada uno) y 12 postres, regados con 6 botellinas de vino. Ahora bien, si la ley les autoriza esa dieta... ¡amén! Eso sí, en un municipio con una deuda viva por habitante de 331.4 euros (según el diario especializado Cinco Días) uno no se puede pegar semejante festín y el equipo de Gobierno no debería permitirlo. No me refiero a dejarle el clavel al hostelero, sino a establecer un importe máximo por dietas que hubiese evitado esta situación. Esta es la práctica que realiza el 90% de las empresa. Los 8 policías se han gastado 43.12 euros por barba cuando todos sabemos que en Arriondas se come un menú por 12 euros, e incluso por menos. El precio sólo se incrementaría hasta los 25 euros si en días festivos. 

Como les decía, no voy a detenerme en el contenido de la factura en sí. Existen muchísimas especulaciones al respecto y no es mi intención reproducirlas. Lo que pretendo, más bien, es que vecinos y municipales tengamos la fiesta en paz y que el pobre hostelero -al que vino dios a ver cuando le pidieron 9 chuletones- cobre la factura, si es que no lo ha hecho ya. Pero para que reine la paz deben producirse ciertos acontecimientos. En primer lugar, que se deje de responsabilizar a un funcionario. ¡Buena culpa tendrá Víctor de lo que unos coman y otros autoricen! En segundo lugar, que nos pidan perdón a los vecinos. Así, sin paliativos. No sé quienes tomaron parte del banquete, y tampoco me interesa. Lo que me gustaría es que nos pidiesen perdón. Si nadie quiere dar la cara, algo que entiendo y respeto, al menos que envíen un comunicado a los medios de comunicación. Y en tercer lugar, me encantaría que devolviesen los 225 euros de los chuletones porque saben perfectamente que con los 120 euros restantes (15 por barba) hubiesen abonado un buen menú del día. Y si no los reintegran al Ayuntamiento, que los entreguen a Cáritas y luego envíen el justificante de la transferencia a los medios, si es que siguen optando por permanecer en el anonimato. En caso de que los parragueses desconozcamos información y hayamos conformado una opinión errónea de lo sucedido, suplico a los agentes que nos lo hagan saber porque les va a costar años quitarse el sambenito de los chuletones y van a pagar justos por pecadores. Me gustaría pedir respeto para la Policía Municipal, pero deben ser ellos quienes se hagan respetar. Por sus hechos les conocerás...

 

Chuletones municipales
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