martes 22/9/20
OPINIÓN

El Queso de Onís

Veo con esperanza el futuro de unos rapaces, que pueden ganarse la vida honradamente con el queso

 

El certamen del Queso de Onís estuvo como siempre muy concurrido. El día anterior había estado viendo una moderna y nueva instalación quesera en Gamonedo de Cangas. Un joven rapaz es el titular y me dejó encantado. La quesería es una pasada y el chaval consiguió lo que siempre quiso: ser ganadero y hacer queso, como siempre lo había hecho su familia. Veo a unos padres orgullosos de cómo trabaja su hijo en unión de su joven y guapa chavala. Ello me lleva a pensar en hace unos años cuando un político singular luchaba porque algunas familias pudieran vivir dignamente de hacer queso de Gamonéu con Denominación de Origen. La combinación de un gran Consejero de Agricultura, Aurelio Martín, con la segura insistencia del alcalde de Onís dieron el resultado apetecido. Se hace un Gamonéu del Valle estupendo y hay 22 queserías. Me alegro.

Veo con esperanza el futuro de unos rapaces, que pueden ganarse la vida honradamente con el queso y su ganadería, que dicho sea de paso la de Vega Ceñal es de capricho, no en vano, uno de sus animales es el campeón de España.

No hace muchos años, recuerdo que de la que pasaban los coches el día del certamen regalaban unos pinchos de su queso para que se conociera. El otro Gamonéu, el del Puertu, es más auténtico pero a mi hace años me dio gato por liebre un conocido y premiado quesero, proveedor y vecino de un gran amigo que ya no está y dueño de uno de los mejores restaurantes de Madrid.

Le dije al quesero: “cóbrame lo que sea pero yo quiero un queso como los que tiene mi amigo Vicente. Nada que ver lo que me vendió. Desde entonces recelo mucho del queso del puertu, porque es muy susceptible a las trampas.

Cuando tengo ganas y humor voy a la cabaña del pastor, y si le viene en gana me vende uno como haciéndome un favor. Los tienen todos vendidos y es difícil encontrar uno bueno que te vendan.  A mí, el que probé en la quesería Vega Ceñal me encantó y las instalaciones me dejaron sorprendido. En el Certamen les compré una buena porción, y en mi casa hay una regla de oro: Tu traes cualquier producto de comer y como sea buenísimo tiene las horas contadas. Se está acabando, luego es buenísimo. Me alegro y prometo subir un día a ver más detenidamente esa y otras queserías.

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