martes 20/10/20
OPINIÓN

Septiembre

Sabemos que no vivimos en Suecia o Alemania -por citar dos países- donde casi nada es igual en esta materia -como en tantas otras-.

 

September proviene de septem, siete, dado que era éste el séptimo mes del calendario romano, según la cuenta de Rómulo.

Muchos de sus rituales estaban dedicados a Dionisos, el dios del vino, puesto que la vendimia es propia de este mes.

El día 4 se iniciaban los Ludi Romani, unos juegos que duraban dos semanas y que se celebraban en honor de Júpiter Óptimo Máximo. 

Comienzo del curso académico

Septiembre marca en España el inicio oficial del curso académico en prácticamente todos los niveles, desde la Educación Infantil hasta la Universitaria.

El próximo martes, día 9, será el primer día lectivo en la Universidad de Oviedo. Éste es un cambio muy notable respecto al vivido durante tantos decenios pasados, cuando el curso universitario no se iniciaba hasta un mes más tarde, a comienzos de octubre.

No deja de ser curioso el calendario escolar español en general, cuyas vacaciones de verano para los alumnos se aproximan a los tres meses ininterrumpidos.

Los estudiantes asturianos de Educación Infantil y Primaria se incorporarán a sus centros el día 11, jueves. Que los alumnos de Educación Secundaria, Bachillerato y Formación Profesional no inicien el curso hasta el miércoles siguiente, día 17, es -cuando menos- sorprendente. Serán -un año más- los últimos de Europa de su nivel en comenzar el curso. 

Uno ha vivido desde dentro -durante más de treinta años- este curioso sistema español de administración de los tiempos académicos, así como su funcionamiento a lo largo de los nueve meses del curso. Comienzo de curso tardío, interrupciones no lectivas con demasiada frecuencia, puentes varios, dos periodos de vacaciones por el medio y un final de curso de los primeros en Europa. Un ejemplo para el curso que ahora se inicia: de los 62 días que suman diciembre y enero sólo serán lectivos 31, justo la mitad.

Sabemos que no vivimos en Suecia o Alemania -por citar dos países- donde casi nada es igual en esta materia -como en tantas otras-.

Así, cuando un alumno alemán -de cualquiera de los dieciséis Estados que conforman la República Federal- inicia el curso, sabe que, dependiendo de en qué Estado viva y estudie, sus vacaciones serán en fechas diferentes, pero sabe también que nunca tendrá más de mes y medio seguido sin clases. Si estudia en Baviera sus vacaciones de verano irán desde el 30 de julio hasta el 15 de septiembre; si lo hace en Hamburgo serán entre el 10 de julio y el 20 de agosto; en Berlín, desde el 9 de julio hasta el 22 de agosto. De hecho, en diez Estados Federados ya están todos los alumnos en clase a fecha del día de hoy, 3 de septiembre; y los que no lo están es porque iniciaron su periodo vacacional en los últimos días de julio. Tienen entre 188 y 208 días lectivos según los Länder, y un 93% de los centros son de titularidad pública.

A finales de octubre tendrán diez días más de asueto; otros diez días en navidad (el día 2 de enero retornan a las aulas); otros cinco días en febrero, con diez en Pascua, ya en primavera. Como vemos, el tiempo de vacación se distribuye de otro modo, aparte de lo que la climatología condiciona. Si hablamos de los horarios no dejamos de sorprendernos. Durante muchos años, en Arriondas  -por citar un ejemplo- el horario escolar fue de diez de la mañana a cinco de la tarde (aunque lectivas eran menos de cinco horas de las siete que permanecían en el Centro). Mientras, en la fría Europa del norte el horario está establecido, aproximadamente, entre las ocho y las catorce horas. El profesorado tiene entre 23 y 27 horas lectivas por semana. Ponga usted hoy en España el inicio de las clases a las ocho de la mañana (o antes) y le lloverán protestas de todo tipo, mientras no pocos alumnos habrán estado viendo la televisión hasta más allá de la medianoche. Siempre se aprende algo, como en este caso de la rica Alemania, con más de 80 millones de habitantes, un paro sólo del 5%, y donde los alumnos reciben los libros gratuitamente, muchas veces guardados de un año para otro por el centro. La ética y la austeridad protestante suelen dar lecciones ejemplarizantes. Además, como siempre se dice, no por estar muchas horas en un aula (o en una oficina…) se rinde más. Lo importante es que el tiempo que se esté se utilice intensamente.

Cada equipo que llega al Palacio de la Moncloa tras unas elecciones -con un “color” diferente al anterior- se empeña en reformar las leyes educativas que dejó su exinquilino, y así vamos de tumbo en tumbo con unos resultados que dejan a la juventud española -un año sí y otro también- con unos más que mediocres resultados, por debajo de buena parte de los países de nuestro entorno y nivel. El nuevo estatuto del docente que ahora se negocia trata de acabar con la infravaloración del estatus de los profesores, los cuales son los que tienen que enseñar a los jóvenes los fundamentos que van a regir toda su vida. En Finlandia -todo un ejemplo en mil cosas- en las entrevistas previas conceden gran importancia tanto al dominio que el profesor tiene de la asignatura que pretende impartir, como a su supuesta vocación pedagógica. 

“Spain is different “sigue siendo un lema paródico que también lleva implícitas connotaciones desalentadoras.

Septiembre
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