martes 20/10/20
OPINIÓN

El sobrino de Chucho Álvarez

Es el Mexicano", como se le conoce en la zona de Cangas de Onís y Parres."

Escribir de Chucho Álvarez en la zona de Cabrales y Llanes, es recordar a un hombre sencillo, pero altamente preparado; pequeño de estatura, pero grande de miras; involucrado con la tierra que lo vio nacer, hasta tal punto que dejó su puesto directivo en una gran empresa constructora Mexicana y sus clases en la Universidad de la capital azteca, para en el año 1965 formar una familia, que aún sintiéndose vinculada a Mexico, no perdiera sus raíces Asturianas.

¿Y quien es el sobrino de Chucho Álvarez del que hoy escribo?

Es “el Mexicano”, como se le conoce en la zona de Cangas de Onís y Parres.

Un chaval a quien no le gustan las etiquetas y que viste siempre de manera informal con sus habituales vaqueros. Tomás Álvarez regresa a la Asturias de sus padres dispuesto a invertir parte de su patrimonio personal, para hacer lo que su padre le había inculcado. No es doctor Ingeniero de Caminos Canales y Puertos, como su tío Chucho. Él es un experto empresario Mexicano con profundas raíces en nuestra maravillosa Comarca de Los Picos de Europa, amén de una formación universitaria impresionante.

No viene a blanquear dinero, como simplifican muchas malas lenguas. Viene simplemente a realizar inversiones de cara a formar un grupo de empresas relacionadas con el turismo de alto estanding, agro ganaderas, vitivinícolas y otros asuntos relacionados con la tierra que vio nacer a su familia. Tomás Álvarez me decía hace unas fechas: “Borja, tengo un compromiso de sangre de corresponder a mis padres emigrantes y regresar a su patria parte de lo que me dieron para ser hoy lo que soy, y el compromiso de lo que quiero sean mis hijos y nietos hasta hoy de sangre asturiana” Y un hombre que invierte, en sus diferentes proyectos en nuestra Comarca, más de 10 millones de euros, cuando menos se merece un respeto, y cuando más un profundo agradecimiento y aplauso. Su última adquisición, el Palacio de Nevares (Parres) con una finca de 42 hectáreas donde piensa plantar manzanos, viñedos y crear un complejo ganadero ecuestre en los próximos años. En definitiva: crear empleo y riqueza en nuestra Comarca.

¿Y qué es lo que le dan nuestras diferentes administraciones?, pegas trabas y demás lindezas, de las que el Ayuntamiento de Parres se lleva la palma.

Tardaron 18 meses en darle la licencia de obra para la mayor inversión que se realiza en el municipio en muchos años. Es la especialidad de los técnicos municipales, a cuyo frente sitúo a una singular arquitecta y un letrado en temas inmobiliarios. Estos dos funcionarios fueron los mismos que lograron que otra inversión millonaria (piscifactoría de Esturiones en Soto de Dueñas), desistiera por “aburrimiento” de una instalación que crearía varios puestos de trabajo. Los mismos que destruyeron 40 puestos de trabajo al parar la obra del complejo hotelero de Cofiño, que sin ningún problema podría haber continuado, mientras se subsanaban pequeños detalles. Ellos administran unas leyes anteriores a la profunda crisis que padecemos y así nos va. Los políticos municipales y autonómicos andan en “busca del voto perdido”, y a los funcionarios les debe de importar un bledo lo que pase, porque saben que de momento su sueldo está asegurado.

Tratan a los administrados con desprecio, y estos seguramente les devolverán su merecido. Generalizar es malo, porque muchos funcionarios son excelentes profesionales, pero otros siguen en su cómodo cometido. Allá ellos.

Nosotros, como Periódico Líder en la Comarca, contamos lo que vemos, y observamos a unos mandantes o mangantes, que impiden el normal desarrollo de nuestra Comarca. Les terminará pasando lo que al ya no Honorable Jordi Pujol. Los ciudadanos expoliados lo esperan en su portal para reclamarle lo que nos ha robado a todos.

Cierto: en nuestra Comarca no se conoce caso de corrupción alguna, salvo el destapado por este Su Periódico en Ribadesella, donde un singular alcalde se daba licencias a sí mismo en zona protegida. Pero los irresponsables políticos que tenemos (no todos) persiguen a los inversores empresarios como si fueran unos delincuentes, y eso no se puede tolerar.

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El sobrino de Chucho Álvarez
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