Cerca de 90 personas desafían al calor en la comida del bollo de Santa Cruz

Las altas temperaturas obligaron a reorganizar las mesas antes de una jornada que incluyó un concurso de arroz con leche
Algunos de los participantes en la comida al aire libre de Santa Cruz
photo_camera Algunos de los participantes en la comida al aire libre de Santa Cruz

El intenso calor obligó a improvisar, pero no impidió que cerca de 90 personas participasen en la comida del bollo organizada por la Asociación de Vecinos de Santa Cruz en el campo de la iglesia. Las altas temperaturas llevaron a modificar sobre la marcha la disposición prevista para la comida y a buscar refugio en los pocos espacios de sombra disponibles.

La jornada comenzó con el reparto del bollo entre los socios. A esas horas, el sol caía de lleno sobre las mesas y sillas que la organización había preparado durante la mañana y permanecer allí resultaba complicado. La directiva pidió entonces la colaboración de los asistentes para trasladar el mobiliario. El cabildo y otros rincones protegidos del sol se convirtieron en el nuevo comedor y, aunque el espacio disponible era más reducido, la comida pudo celebrarse con normalidad.

Los participantes recogieron el bollo entregado por la asociación y completaron el menú con los platos que cada uno había llevado. La convocatoria alcanzó este año cerca de 90 asistentes, una cifra superior a la registrada en anteriores ediciones celebradas en el centro social.

A las tres de la tarde comenzó otro de los actos destacados del programa: el concurso de arroz con leche. Cuatro miembros del jurado fueron elegidos mediante sorteo entre los asistentes y se sumaron a César, de La Coralina de Santa Cruz, para probar las diez elaboraciones presentadasTras la degustación y las correspondientes valoraciones, María Ángeles se proclamó ganadora del concurso y recibió como premio un vale para disfrutar de un circuito de spa para dos personas.

La jornada se completó con el concierto ofrecido por La Coralina de Santa Cruz, que puso el cierre a una edición de la comida del bollo marcada por la elevada participación y por una reorganización obligada para escapar del sol.