El comedor del colegio de San Cucao seguirá cerrado y las familias denuncian falta de previsión

El centro ofrecerá un servicio alternativo de picnic para facilitar la conciliación de las familias afectadas
Imagen de archivo del colegio público de San Cucao, en Llanera
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Mientras aún se espera un comunicado del Ayuntamiento de Llanera explicando las acciones que está llevando a cabo, la incertidumbre continúa en el colegio público de San Cucao, en Llanera. La Consejería de Salud ha decidido mantener clausurado el servicio de comedor mientras prosiguen las investigaciones sanitarias abiertas tras los casos de gastroenteritis detectados entre varios alumnos del centro. La medida, adoptada con carácter preventivo, se prolongará al menos durante los próximos días, según ha comunicado la dirección a las familias.

El cierre se produjo inicialmente después de que se detectara una incidencia puntual en uno de los grifos de la zona de cocina, circunstancia que motivó nuevas comprobaciones por parte de las autoridades sanitarias. Aunque el centro insistió desde el primer momento en el carácter preventivo de la medida, el comedor no reabrirá hasta que concluyan todas las verificaciones y se descarte cualquier riesgo para el alumnado.

La dirección informó este lunes a las familias de que las investigaciones aún no han finalizado y de que el comedor permanecerá cerrado hasta nuevo aviso. Como alternativa para facilitar la conciliación laboral, el alumnado usuario del servicio podrá disponer temporalmente de un picnic preparado por la empresa Gastronomía Vasca, compuesto por bollito preñao, empanada, fruta y agua, con adaptación para intolerancias y alergias alimentarias.

Según recoge el comunicado remitido a los padres y madres, la comida se realizará en espacios exteriores del centro, bajo la supervisión de las cuidadoras. Además, el transporte escolar adelantará su salida a las 15.00 horas y se habilitará un servicio de recogida tardía entre las 15.00 y las 16.00 horas para las familias que lo necesiten.

La situación ha incrementado el malestar existente entre parte de la comunidad educativa. A la preocupación generada por el brote se suma la sensación de falta de previsión en la gestión de la crisis. Algunos padres cuestionan que el cierre del comedor no se hubiera producido antes y critican la rapidez con la que se comunicaron algunas de las medidas adoptadas.

«Avisan a las once y pico para que nos llevemos a los niños a las doce y media. Mucha gente no tiene manera de ir a buscarlos», lamentaba uno de los progenitores afectados tras conocerse el cierre inicial del servicio.

La decisión llega después de que varios escolares tuvieran que recibir atención hospitalaria por un cuadro de gastroenteritis. Todos ellos han recibido ya el alta médica y permanecen en sus domicilios, aunque la investigación continúa abierta para determinar el origen exacto del problema.

Mientras se esperan nuevos resultados de los análisis realizados en las últimas jornadas, tanto la Consejería de Salud como la dirección del centro insisten en que la prioridad es garantizar la seguridad del alumnado antes de recuperar la normalidad en el servicio de comedor.