El CP de Lugo de Llanera despide a los alumnos de sexto de primaria, una promoción marcada por la pandemia

“La generación que aprendió a sonreír con los ojos” recibió por fin el aplauso que la pandemia dejó pendiente
Algunos de los alumnos graduados junto a su tutora, Yolanda Alonso
photo_camera Algunos de los alumnos graduados junto a su tutora, Yolanda Alonso

Lo que no pudieron celebrar con seis años lo hicieron por fin ayer jueves. Los 46 alumnos de sexto de Primaria del Colegio Público de Lugo de Llanera se graduaron en el polideportivo del centro en una ceremonia cargada de emoción y recuerdos para una promoción marcada por una circunstancia excepcional: el covid. Aquellos niños y niñas que se quedaron sin despedida de Infantil y comenzaron Primaria entre mascarillas y distancias se despidieron ahora del colegio rodeados de familias, profesores y aplausos.

La directora del centro, Alejandra Pelayo, quiso echar la vista atrás para recordar un momento que quedó suspendido en el tiempo. «Os tocaba despediros de Infantil, teníais cinco y seis años y seguro que os acordáis de las ganas que teníais de poneros vuestra primera banda. Sin embargo, el mundo se paró. Una pandemia nos obligó a confinaros y nos robó aquel momento», recordó.

La responsable del colegio evocó también cómo fue el inicio de una etapa que arrancó de una forma muy distinta a la que habían imaginado. «Entrasteis en Primaria con mascarillas, manteniendo distancias, midiendo los abrazos y aprendiendo a sonreír solo con los ojos. Fuisteis la prueba de la paciencia y de la resiliencia en miniatura», señaló.

Por eso, para Pelayo, la ceremonia del jueves tenía un significado especial. «La graduación de hoy no es solo la de sexto. Hoy también estamos recuperando con creces aquel aplauso que se quedó en el aire cuando erais unos niños y niñas de Infantil. Hoy cerramos el círculo», afirmó.

La directora destacó además que, durante estos seis años, los alumnos no solo han adquirido conocimientos académicos, sino valores fundamentales. «Habéis aprendido algo mucho más valioso: a compartir, a respetar, a ser empáticos y a volver a intentarlo cuando algo no salía a la primera. Habéis llenado nuestras aulas de risas y habéis hecho de este colegio un lugar más cálido y humano», destacó.

También quiso agradecer el esfuerzo de las familias y de todo el personal del centro, desde el profesorado hasta los trabajadores del comedor, cocina, limpieza y administración, por acompañar a los estudiantes en una etapa especialmente complicada. Con la vista puesta ya en el instituto, Alejandra Pelayo lanzó un último mensaje de confianza a los graduados. «Es normal sentir un poco de vértigo, pero si pudisteis empezar Primaria en las condiciones más difíciles que un niño puede imaginar, podéis con cualquier cosa que os propongáis en la ESO».