El II Seminario Internacional organizado por el Club Tai-Jitsu Llanera convirtió este fin de semana a Lugo de Llanera en punto de encuentro de las artes marciales en Asturias, con la presencia destacada del maestro Edgar Kruyning, que volvió a demostrar que las segundas ediciones pueden superar todas las expectativas.
Tras el éxito cosechado el pasado año, la organización apostó de nuevo por Kruyning, considerado uno de los grandes referentes actuales y máximo exponente del Sogo Budo, para liderar un evento que reunió a más de 70 participantes. La cita contó además con la presencia de Audrey Kruyning, implicada en el proyecto #másguerreras, y de varios discípulos del maestro, lo que reforzó el carácter internacional y el alto nivel técnico del encuentro.
El seminario, desarrollado entre los días 20, 21 y 22 de marzo, fue organizado por el Club Tai-Jitsu Llanera con la colaboración del Ayuntamiento de Llanera y la Federación Asturiana de Kárate y Disciplinas Asociadas. Durante las tres jornadas, participaron practicantes de distintas disciplinas como tai-jitsu, kárate, judo, kung-fu, jiu-jitsu o aikido, así como reconocidos maestros del ámbito nacional, consolidando a Llanera como referente en las artes marciales en Llanera y en el conjunto de la región. A lo largo del fin de semana, Kruyning insistió en los pilares fundamentales de su filosofía: esfuerzo, concentración, dominio de la técnica base y una mentalidad abierta para aprender de otras disciplinas, claves para el desarrollo en el ámbito de las artes marciales tradicionales.
La programación arrancó el viernes con un curso centrado en la defensa personal práctica, en el que se trabajaron situaciones adversas con el objetivo de ganar ventaja frente al oponente. La jornada concluyó con una nota cultural, cuando el taijitsuka Sigfrido Cecchini ofreció un concierto de piano en el Castillo de San Cucao.
El sábado estuvo marcado por la diversidad técnica, con talleres de Yoseikan Aikido y Jujutsu, además de una clase dirigida al público infantil. En todas las sesiones, el maestro volvió a evidenciar su estilo pedagógico, comenzando por los fundamentos para avanzar progresivamente hacia técnicas más complejas. El domingo puso el broche final con los cursos de defensa contra armas (Emono Dori) y Yoseikan Batto Jutsu. Durante tres horas, los participantes trabajaron técnicas para esquivar y contrarrestar ataques con diferentes armas tradicionales como el tanbo, el bokken o el bo, en una sesión intensiva que cerró el seminario con un alto nivel técnico.
El balance final fue el de un fin de semana de convivencia, aprendizaje y crecimiento conjunto, en el que la combinación de estilos generó una sinergia que enriqueció a todos los asistentes. A la vista del éxito, el Club Tai-Jitsu Llanera ya mira al futuro con el objetivo de reforzar su proyección internacional y traer a un gran maestro japonés en próximas ediciones, consolidando así su apuesta por el desarrollo de las artes marciales en Asturias.