El Principado ha dado luz verde ambiental al proyecto de la nueva subestación eléctrica de Asipo, en Llanera, y a su línea de conexión de 132 kV, una actuación que ha generado rechazo entre vecinos y colectivos ecologistas de la zona de Cayés. La resolución publicada en el BOPA concluye que la infraestructura, promovida por Hidrocantábrico Distribución Eléctrica, no necesita someterse a evaluación ambiental ordinaria al considerar que, con las medidas correctoras impuestas, no producirá impactos significativos sobre el medio ambiente.
El proyecto prevé la construcción de una subestación de 132/20 kV y una nueva línea de doble circuito conectada con la red “Corredoria-Castiello”. La actuación ocupará unos 6.500 metros cuadrados de fincas rústicas en Cayés, muy próxima además a otra futura subestación de 220 kV proyectada por Red Eléctrica dentro del anillo central de alta tensión.
La Coordinadora Ecoloxista d’Asturies lamentó este miércoles que el Gobierno asturiano no haya atendido las alegaciones presentadas por la entidad y por vecinos afectados. El colectivo reclamaba trasladar la instalación al interior del polígono de Asipo para reducir el impacto sobre viviendas y biodiversidad, así como ejecutar ambas subestaciones de forma conjunta y con tecnología blindada y semienterrada para minimizar el impacto visual, acústico y electromagnético.
También pedían que todas las líneas de conexión fueran subterráneas para reducir riesgos de incendio y daños sobre la avifauna. Parte de esa reclamación sí aparece reflejada en la resolución ambiental, que obliga a soterrar la línea de conexión de 132 kV en los tramos más sensibles y próximos a núcleos rurales. El informe autonómico incorpora además medidas de integración paisajística, plantaciones vegetales, restauración ambiental, control de residuos y vigilancia de cauces y aguas superficiales durante las obras. El promotor deberá mantener el seguimiento ambiental y restauración de la zona durante al menos cinco años.
Pese a ello, los ecologistas consideran que la planificación “fragmentada” de las infraestructuras eléctricas impide evaluar el impacto acumulado que tendrán las nuevas instalaciones sobre Llanera y su entorno rural.