Las excavaciones de Lucus Asturum avanzan entre hallazgos medievales y restos romanos

La campaña arqueológica descubre nuevos enterramientos mientras busca las estructuras detectadas por georradar
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El yacimiento de Lucus Asturum, en Lugo de Llanera, afronta una nueva campaña arqueológica con el objetivo de seguir arrojando luz sobre uno de los enclaves romanos más importantes del norte peninsular. En los últimos años, las excavaciones impulsadas por el Ayuntamiento de Llanera han permitido documentar restos de la antigua ciudad romana y, sobre todo, confirmar la existencia de una extensa necrópolis medieval levantada sobre el asentamiento. Los trabajos han convertido este enclave en una referencia para la investigación arqueológica en Asturias, con la colaboración de universidades y especialistas nacionales e internacionales.

La campaña de este verano comenzó el pasado 6 de julio y, aunque durante los primeros días los esfuerzos se centraron en retirar los potentes niveles de relleno acumulados sobre la zona excavada, los arqueólogos ya trabajan sobre los estratos históricos. La directora de la excavación, Esperanza Martín, explica que el área de intervención se ha ampliado unos dos metros respecto a la campaña anterior para comprobar las anomalías detectadas por el georradar, que apuntan a la posible existencia de nuevas estructuras romanas.

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El equipo de Esperanza Martín trabajando en la excavación de Lugo de Llanera

Sin embargo, la excavación ha vuelto a encontrarse con un viejo conocido: la necrópolis medieval. Hasta el momento se han localizado nueve nuevos enterramientos, una circunstancia que, según reconoce Martín, ralentiza considerablemente el ritmo de los trabajos. «Excavar un enterramiento requiere mucho más tiempo y precisión», explica la arqueóloga, aunque destaca la labor del equipo de antropólogos capaces de acelerar un proceso especialmente delicado.

Uno de los hallazgos más llamativos de la campaña ha sido el enterramiento de un joven de entre 15 y 21 años, localizado bajo una gran estela de piedra en el centro del edificio religioso excavado. La posición privilegiada que ocupaba resulta, según Martín, «anómala», ya que este tipo de espacios solían reservarse para personajes de relevancia eclesiástica o social. El estudio antropológico será ahora el encargado de intentar aclarar quién fue y por qué recibió ese tratamiento funerario.

Aunque las estructuras romanas siguen sin aparecer en la zona abierta este año, sí está aflorando abundante material de época romana reutilizado por la población medieval. Entre los hallazgos figuran fragmentos de cerámica común, vidrio y piezas de sigillata hispánica y gálica, indicios que refuerzan la importancia del antiguo asentamiento romano.

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Laura Bécares intentando sacar a la luz un nuevo esqueleto, del que ya aflora el cráneo, a sus pies

La campaña reúne sobre el terreno a 16 especialistas, entre arqueólogos, restauradores, geólogos, filólogos y antropólogos expertos, a los que se suma un amplio equipo asesor que eleva la cifra hasta las 35 personas. Destaca, además, la participación de investigadores estadounidenses, colaboradores habituales del proyecto desde hace casi dos décadas. En la actualidad, están trabajando en Lugo junto a Esperanza Martín, Chiristian Monzón, Omar Aboid, Diego Díaz, Javier Navas, Iván Soto, Nick Passalaqua, Cal Phibin, Marine Pilloud y Laura Bécares, con Jimena Amor, Patricia López y Jesús Navas en el laboratorio.

Los trabajos de campo se prolongarán durante todo el mes de julio y agosto con las labores de laboratorio y documentación de los materiales recuperados. Además, el equipo prevé organizar visitas guiadas al yacimiento una vez mejore el acceso a la zona y finalicen los días de mayor afluencia por la celebración del Boombastic en La Morgal.