La Feria de San Isidro de Llanera cerró este fin de semana con un balance «muy satisfactorio» para organizadores y ganaderos, consolidándose como una de las grandes citas del ganado equino del norte de España. Pese a la ausencia de ganado vacuno, el recinto registró una intensa actividad comercial y una elevada afluencia de público, con cerca del 90% de los animales vendidos.
El director técnico de la feria, Eliseo López, destacó que, aunque los precios de los potros atraviesan una tendencia bajista desde hace meses, los ganaderos «están contentos con las operaciones realizadas». Especialmente relevantes fueron las ventas de las yeguas de carne, cuyos mejores ejemplares alcanzaron precios «muy por encima de la media del mercado» gracias a la presencia de operadores franceses que adquirieron buena parte del ganado.
También las yeguas de gran calidad y los ejemplares de capas singulares, como los caballos píos, despertaron un notable interés entre compradores de Francia, Bélgica y Sevilla. De hecho, el precio más alto registrado en la feria alcanzó los 9.000 euros, según confirmaron desde la organización.
«San Isidro se ha consolidado como una feria eminentemente equina», explicó López, quien recordó que el modelo actual del certamen responde a una transformación iniciada años atrás para adaptarse a la realidad del sector. «Si hubiese también ganado vacuno en el recinto, tendríamos serias dificultades para acomodar todo el ganado equino que llega», apuntó.
El concejal de Ganadería de Llanera, David del Pozo, realizó un balance muy positivo de la Feria de San Isidro, marcada por la gran afluencia de público y por unas condiciones que, en un principio, hacían prever una edición complicada. El edil, que afrontaba su primera feria al frente del área, reconoció haber vivido la jornada «con muchos nervios», aunque destacó la respuesta de ganaderos, visitantes y organización. «La gente cumplió y el tiempo respetó en los momentos clave», señaló, destacando además el lleno absoluto registrado durante el fin de semana, con calles colapsadas en Posada y la necesidad de habilitar aparcamientos adicionales ante la masiva llegada de vehículos.
Del Pozo puso en valor las novedades introducidas este año debido a las restricciones sanitarias que afectan al ganado vacuno y aseguró que varias de ellas «han llegado para quedarse». Entre las iniciativas mejor recibidas destacó las actividades infantiles con cabras y los pequemanejadores, una fórmula que considera más segura para los niños mientras persistan las limitaciones sanitarias derivadas de los brotes detectados en distintos países europeos. El concejal insistió en que el Ayuntamiento seguirá adaptándose a las directrices marcadas por las autoridades competentes y mantendrá aquellas propuestas que hayan demostrado funcionar durante esta edición.
El responsable municipal también subrayó el éxito del espectáculo ecuestre celebrado durante la feria, que calificó como «lo más impresionante» que había visto «en mucho tiempo». El gran respaldo del público, reconoció, obliga ahora a mantener un listón muy elevado de cara a futuras ediciones. Del Pozo avanzó además que el Ayuntamiento ya trabaja junto a la dirección técnica y los ganaderos en la organización de próximos certámenes y concursos, aunque admitió que todavía están pendientes de las decisiones de la Consejería sobre la situación sanitaria y la posible reapertura del ganado vacuno en las ferias asturianas.