La directora del CP San José de Calasanz, de Posada de Llanera, repasa con EL FIELATO Y EL NORA la actualidad del centro educativo

Isabel Suárez: «Poco a poco vamos cambiando la forma de entender la educación»

Isabel Suárez, directora del CP San José de Calasanz, a la entrada del Centro
photo_camera Isabel Suárez, directora del CP San José de Calasanz, a la entrada del Centro

Para los que provenimos de una educación recibida en el siglo pasado, donde el conocimiento entraba por pasiva, por activa, por sangre, sudor y lágrimas, donde los profesores eran casi figuras sagradas y el director, su sumo sacerdote, sigue resultando chocante llegar a un centro público del presente y ver a su máxima responsable sirviendo tanto para un roto como para un descosido. Reconozco que, cuando entré por el recibidor del CP San José de Calasanz y vi a Isabel, su directora, afanada pegando carteles en la pared del centro, no la reconocí. Quizá sea porque, la última vez que la vi, iba disfrazada de lo que tocara para una actividad con los del centro. Igualito que el Padre Domínguez a finales de los años 70, Dios lo tenga en su gloria...; en la actualidad, el centro educativo de Posada de Llanera está copado por 222 alumnos y 26 profesores que luchan por adaptarse a los nuevos tiempos educativos, en una comunidad muy heterogénea, con alumnos de muchas nacionalidades y realidades distintas.
Isabel Suárez llegó a Posada justo después de la pandemia, tras un recorrido profesional por Llanes, o el CP Celestino Montoto de Siero, justo antes de llegar al CP La Llamiela, de Langreo «Un colegio con un alumnado muy característico, con residuos de personas que aún viven de las pensiones de la minería de los abuelos, con mucha etnia y etnia marginal, metida en drogas y trapicheo. Fueron años de mucho trabajo, pero es el colegio que más llevo en el corazón».
Tras la experiencia, el aterrizaje en Posada: «Como en El Llamiella, entre otras cosas, me encargaba del Programa Proa  al llegar aquí me propusieron seguir con el programa en el Centro y acepté. Tras un tiempo, me ofrecieron la jefatura de estudios y, más tarde, la dirección: me lie la manta a la cabeza y aquí estamos». 

El proyecto educativo descansa sobre cuatro grandes pilares

«Al plantear el proyecto, pensé en las cosas que a mí me gustaría cambiar en el colegio, sabiendo que no podían ser objetivos muy grandes porque en cuatro años tampoco dan para mucho, según qué cosas. Lo primero que me planteé fue hacer real la inclusión, intentar trabajar con metodologías que la favorezcan. Tenemos alumnos de muchísimas nacionalidades sobre todo Colombia, Venezuela, Paraguay también de países africanos y alumnado del este. De los cuatro puntos este es el más complicado porque tienes que contar con el apoyo de todas las personas implicadas. Poco a poco hemos conseguido un equilibrio de participación y de implicación y va calando, o yo quiero pensar así. Otro de los puntos del proyecto fue la reforma de la biblioteca escolar, en la que recibimos la ayuda inestimable de muchas madres que venían todas las semanas a ayudarnos. Otro punto del proyecto fue la creación de un huerto, con el que ya llevamos tres años y que arrancó gracias a la participación de las familias y el ayuntamiento de Llanera y, para finalizar, también me puse como objetivo abrir el colegio al entorno, a los padres, a las Asociaciones, interactuar con ellos recibiendo cursos y charlas, como los que hacemos, por ejemplo con la Asociación Llanera Sin Barreras y con la oferta de actividades que nos brinda el ayuntamiento, que son muchas y variadas, una cosa que me sorprendió muchísimo cuando llegué al colegio.  

La educación y la preparación del alumnado en competencias

La idoneidad de los sucesivos cambios en las leyes educativas se convierte en un debate denso. Hoy toca la LOMLOE «No está siendo fácil aplicarla. Creo que la idea de base es buena pero una parte está pensada desde la teoría y está siendo muy difícil aplicarla en la realidad. Poco a poco vamos cambiando la forma de entender la educación. Hay veces que me llevo desilusiones, pero quiero creer que estamos empezando a comprender que debemos de hacer competentes a nuestros alumnos, más que transmitirles saberes que tienen que memorizar».