El cementerio de Cayés, en el concejo de Llanera, volvió a convertirse en escenario de memoria y reivindicación democrática. Izquierda Unida celebró un acto de homenaje a las víctimas de la represión franquista, recordando a los hombres y mujeres fusilados en la zona de Los Peñones y trasladados en los años ochenta a un panteón dignificado por sus propias familias.
Según explicó Gonzalo Bengoa, portavoz de IU en Llanera, la iniciativa de recuperar los restos surgió “de un grupo de familias” que, a comienzos de los años 80, decidió dar sepultura digna a entre 40 y 50 personas fusiladas, cuyos cuerpos habían permanecido en condiciones precarias durante décadas. “Adquirieron un panteón en Cayés, donde hoy seguimos haciendo este homenaje”, señaló.
El acto, enmarcado en la semana de conmemoración de la Segunda República Española, busca no solo recordar a las víctimas, sino también “dignificar la memoria” y reivindicar los principios democráticos que representó aquel periodo histórico. Bengoa subrayó además la importancia de continuar con los trabajos de investigación y localización de fosas en el concejo, en colaboración con la universidad y la Dirección General de Agenda 2030. En esa línea, destacó como ejemplo reciente la recuperación de restos en la fosa de La Lloba, en Castrillón, insistiendo en la necesidad de mantener una “lucha permanente para dignificar y potenciar los valores republicanos”.
Durante el homenaje, el responsable de política municipal de IU Llanera, David Casaprima, ofreció un discurso contundente en defensa de la memoria democrática. “Hoy estamos aquí porque hay una deuda. Una deuda con la historia, con la justicia y con quienes fueron asesinados por defender la democracia”, afirmó ante los asistentes. Casaprima recordó que el cementerio de Cayés “no es un lugar cualquiera”, sino un espacio marcado por la represión. “Aquí fusilaron a hombres y mujeres por ser republicanos, por defender la legalidad democrática”, subrayó, rechazando los discursos que equiparan responsabilidades o apelan al silencio. “No hay neutralidad posible entre fascismo y democracia”, añadió.
El dirigente incidió en que la memoria democrática no debe entenderse como un gesto simbólico, sino como una obligación política. “Todavía hay fosas sin abrir, víctimas sin reparar y una condena histórica insuficiente”, lamentó, reclamando más implicación institucional. El acto sirvió también para reivindicar el legado de la Segunda República, destacando avances como la escuela pública, los derechos de las mujeres o la reforma agraria, presentados como pilares de un proyecto democrático que, según IU, sigue vigente como horizonte político.
Entre mensajes de recuerdo y compromiso, los asistentes cerraron el homenaje con una defensa explícita de los valores republicanos y de la necesidad de seguir trabajando por la verdad, la justicia y la reparación. “Respondemos con memoria, con dignidad y con compromiso”, concluyó Casaprima, en un acto que combinó homenaje y denuncia del olvido histórico.