Llanera aprueba su Plan económico financiero para el año 2025
Can la reactivación en el año 2024 de las reglas fiscales, los Ayuntamientos se ven en la obligación de cumplir con el objetivo de estabilidad presupuestaria, por el cual, la actividad financiera de las administraciones públicas debe cerrarse con equilibrio o superávit estructural (en el que los ingresos superan a los gastos). Tras las intervenciones de la concejala de hacienda, Pilar Fernández, del alcalde, Gerardo Sanz y de la portavoz del Partido Popular, en esta ocasión Nuria Niño ante la ausencia de Silverio Argüelles, el Plan Financiero salió adelante con los votos favorables de PSOE e IU y las abstenciones del PP Y VOX.
Pilar Fernández aseguró que «la necesidad de aprobar este Plan viene dada por la regla fiscal del equilibrio estructural, que junto con la regla de gasto y la del límite de deuda regulan la gestión de la deuda pública. La regla del equilibrio estructural establece que los ingresos tienen que ser suficientes para atender a los gastos sin incurrir en ningún tipo de endeudamiento (como pedir un crédito al banco)».
Es un asunto muy importante, que refleja la mala gestión económica del Ayuntamiento, aseguró la portavoz Popular
Tras la liquidación del presupuesto del año 2024 se detectó que el Ayuntamiento había gastado parte del dinero ahorrado para poder afrontar diversas obligaciones. En realidad no se ha incurrido en ningún tipo de endeudamiento sino un gasto de sus ahorros «por lo que se ha producido una inestabilidad "ficticia"», según Fernández. Esa inestabilidad presupuestaria fue cuantificada por la portavoz Popular, Nuria Niño, en 847.000 euros: «aunque este gasto se haya cubierto con fondos propios del Ayuntamiento a través del remanente, de cara a la ley hay un incumplimiento presupuestario: se ha gastado más de lo que en su momento se había previsto».
Pese a que este excesivo gasto sea cubierto con remanente, para Niño «es un asunto muy importante, que refleja la mala gestión económica del Ayuntamiento, como venimos diciendo desde hace meses, con un exceso de contratos menores. Este incumplimiento es tan grave que en el caso de que el Gobierno central aprobase que los ayuntamientos pudieran invertir el remanente, Llanera se quedaría fuera de esa posibilidad. Entendemos que hay que ser mucho más rigurosos a la hora de gestionar, tener mejor previsión de los gastos y un mejor control presupuestario».
El problema en todo esto es que hay unas reglas fiscales que machacan a los ayuntamientos
Gerardo Sanz arrancó su intervención asegurando que «el problema en todo esto es que hay unas reglas fiscales que machacan a los ayuntamientos. Y, además, a los que lo hacen bien. Hoy estamos aquí por haber hecho bien las cosas el año pasado, habiendo ejecutado el presupuesto y el remanente. Es falso que se hayan incumplido las leyes fiscales. Lo que pasa es que por los criterios que hay en el ámbito estatal no se pueden usar los remanentes para reducir deuda. La propia FEMP (Federación española de Municipios y Provincias) está reivindicando la aprobación de una norma con rango de ley que permita el uso de los remanentes en inversiones financieramente sostenibles en 2025 y 2026».
No hay mala gestión ni mala ejecución. Desde la pandemia no teníamos estas reglas fiscales que son un corsé para los Ayuntamientos
Para Sanz el problema es que «no se puede contabilizar la ejecución de los remanentes en la estabilidad presupuestaria. Porque si tenemos un presupuesto con los ingresos y gastos equilibrados y después incorporamos los remanentes vamos a gastar más que lo que hemos ingresado. No hay mala gestión ni mala ejecución. Desde la pandemia no teníamos estas reglas fiscales que son un corsé para los Ayuntamientos. Llanera acabó el año con estabilidad presupuestaria y ejecutó los remanentes que tuvo que ejecutar».