Hace apenas unos años, el Boombastic aterrizó en Llanera con la ambición de convertirse en una cita imprescindible del verano musical asturiano. Lo que comenzó como un festival en crecimiento ha terminado por consolidarse como uno de los grandes eventos del norte de España, capaz de atraer a decenas de miles de asistentes y situar al concejo en el mapa nacional de la música en directo. Su impacto económico sobre la hostelería, el comercio y el turismo ha ido creciendo edición tras edición hasta convertir el recinto de La Morgal en un punto de encuentro para miles de jóvenes durante varios días.
Sin embargo, la edición que arranca este jueves será también la última de Boombastic en España, al menos por ahora. Así lo confirmó su CEO, Marino González, quien justificó la decisión por la situación que atraviesa el sector. «Hay una sobredosis de festivales, unos cachés desorbitados y una burbuja que tiene que regularse o explotar», afirmó durante la presentación del certamen.
La alcaldesa de Llanera, Eva María Pérez, dio la bienvenida al festival en su primer año al frente del Ayuntamiento y destacó la repercusión que tiene para un municipio de poco más de 14.000 habitantes. «Es un orgullo recibir un año más a Boombastic. Llanera está con ellos y esperamos disfrutar de estos días como lo hemos hecho siempre», señaló.
El recinto de acampada ya había recibido a principios de semana a varios miles de jóvenes y, desde este jueves, se espera la llegada de más de 30.000 personas cada jornada. Una afluencia que, según la regidora, supone un importante impulso económico para el concejo, aunque quiso poner el acento en otro aspecto. «Es una felicidad ver a tantos jóvenes por nuestras calles, disfrutando de la hostelería, del comercio y demostrando una educación exquisita. El domingo, cuando se marchan, hasta parece que el pueblo queda triste», confesó.
Frente al balance positivo que deja el festival en Llanera, González dibujó un escenario mucho más complejo para la industria musical. A su juicio, la proliferación de festivales ha disparado el precio de los artistas y ha puesto en riesgo la viabilidad de muchos promotores. «Cada fin de semana caen dos o tres festivales. El público es el mismo, pero la oferta se ha multiplicado y los costes también», explicó.
Por ese motivo, Boombastic ha decidido iniciar una nueva etapa internacional. Tras organizar el espectáculo inaugural de los Premios Billboard en Miami el pasado año —experiencia que repetirá en octubre—, la empresa trabaja ya en nuevos destinos fuera de España. «Preferimos salir de este juego y explorar mercados donde podamos ofrecer un modelo más sostenible para el público y para la industria», aseguró.
Pese a la despedida, el CEO dejó abierta la puerta al regreso. «Volveremos cuando el mercado encuentre un modelo más estable», afirmó. Un deseo que comparte el Ayuntamiento de Llanera. «Aquí siempre tendrán las puertas abiertas. Si no es con Boombastic, será con otro gran evento, porque este tipo de festivales ponen a Llanera en el mapa y son buenos para todo el concejo», concluyó Eva María Pérez.