Los vecinos de San Cucao ya no aguantan más: inseguridad vial y una creciente ola de robos, su día a día

Los vecinos protagonizaron en la jornada de hoy cortes intermententes de carretera, pidiendo una solución
Los vecinos realizaron cortes intermitentes de tráfico para visibilizar su protesta
photo_camera Los vecinos realizaron cortes intermitentes de tráfico para visibilizar su protesta

Los habitantes de San Cucao han dicho basta. Tras años de aguantar los mismos problemas y recibir las mismas soluciones, ninguna, han decidido alzar la voz y pasar a la acción. Así, cerca de medio centenar de vecinos se unieron para cortar la carretera que cruza el pueblo y que tantos quebraderos de cabeza les trae, desde hace tanto tiempo. La vía soporta el paso de unos 6.000 vehículos diarios, muchos de ellos, camiones pesados que van y vienen de las canteras cercanas. Una carretera con el firme deteriorado, casi sin señalización horizontal, que transita por las inmediaciones de un colegio: densidad de tráfico, velocidad excesiva y la sensación de que puede pasar cualquier cosa en cualquier momento. Si a eso sumamos la creciente sensación de inseguridad que tienen los vecinos debido a la oleada de robos habidos por la zona es comprensible la preocupación de los vecinos que llegarán hasta donde haga falta para que alguien les escuche y soluciones su situación.

El presidente de la asociación vecinal, Rubén García, pone el foco especialmente en la ausencia de respuesta institucional, una situación que, asegura, agrava el conflicto. “No tenemos ningún tipo de comunicación oficial porque no existe ningún tipo de contacto con el Ayuntamiento”, critica. A su juicio, la única reacción municipal ha sido “un comunicado extemporáneo”, que interpreta como respuesta a las denuncias públicas de los vecinos y en el que, además, se les acusa de politizar la asociación. “Eso nos parece una vergüenza”, añade.

Más allá de esta falta de interlocución, García insiste en que los problemas siguen sin resolverse. Entre ellos, destaca el intenso tráfico de camiones, derivado de la actividad de canteras y un calero en la zona, así como una vía “con defectos terribles”, sin señalización adecuada y con pasos de peatones prácticamente invisibles. Los vecinos reclaman medidas urgentes como la instalación de un radar de tramo, la mejora del pavimento y la correcta señalización horizontal. Especial preocupación genera la cercanía de un colegio, donde, según denuncian, no existe una limitación de velocidad clara, lo que incrementa el riesgo para los menores. La situación se agrava con la percepción de inseguridad ciudadana tras registrarse cuatro robos en apenas dos semanas en un radio de un kilómetro. “Aunque los quieran tildar de hechos puntuales, creemos que es un problema serio”, advierte García.

A pie de carretera, los residentes sufren las consecuencias directas del tráfico. Margarita Hevia describe un escenario diario “insoportable”, con vehículos que circulan a gran velocidad. “Es una inseguridad tremenda. Los camiones pasan tan rápido que llegan a subirse al bordillo y dañan los setos de las casas”, explica. Aunque no recuerda atropellos recientes, sí señala la frecuencia de accidentes, lo que refuerza la sensación de peligro constante.

La preocupación es aún mayor entre las familias con niños. Ana Belén González, madre de dos alumnos del colegio público, denuncia que el acceso al centro es especialmente arriesgado. “No pueden venir solos porque es un peligro cruzar el paso de cebra”, afirma. Según relata, los vehículos no reducen la velocidad y obligan a extremar las precauciones: “Hay que cruzar con un adulto y asegurarse de que estén completamente parados, porque si no te llevan por delante”.

Además, critica la ausencia de presencia policial en la zona: “Nunca vienen a regular el tráfico”, señala, insistiendo en que el cumplimiento de las normas sería suficiente para mejorar la seguridad. Ante esta situación, los vecinos han iniciado movilizaciones para exigir soluciones y no descartan mantenerlas en el tiempo. Reclaman una mayor implicación institucional y, sobre todo, diálogo directo con el Ayuntamiento, al que acusan de ignorar sus demandas.

Mientras tanto, en San Cucao crece la sensación de abandono y la urgencia por adoptar medidas que garanticen la seguridad de peatones y conductores, especialmente en un entorno donde la presencia de menores debería ser una prioridad.