¿Por qué no deben retirarse las carabelas portuguesas aunque estén varadas en la arena?

La presencia de ejemplares en las playas del Oriente de Asturias genera dudas entre los bañistas sobre cómo actuar cuando llegan a la orilla

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photo_camera Imagen de un ejemplar encontrado en Celorio. Foto: Maria Jose Domingo Najera

Bañistas alertaron este martes de la presencia de carabelas portuguesas ('Physalia physalis') en las playas de Borizu y Palombina, en Celorio, concejo de Llanes. Algunos ejemplares se encontraban en el agua y otros habían llegado hasta la arena. Aunque estén varadas, la recomendación es clara: no hay que tocarlas ni intentar retirarlas por cuenta propia.

Una bañista que se encontraba en Borizu explicó que avisó a una socorrista al encontrar una carabela en la arena. Según su testimonio, al preguntar por su retirada, la profesional le indicó que no podía hacerlo. Otra persona relató una situación similar en Palombina, donde aseguró que había «muchas, tanto en la arena como en el mar» y que algunos bañistas acabaron retirando varias.

Sin embargo, el peligro no desaparece cuando la carabela llega a la arena. Sus tentáculos contienen células urticantes y pueden seguir provocando picaduras aunque el animal parezca muerto. El Ministerio para la Transición Ecológica señala que los tentáculos de la carabela portuguesa pueden alcanzar los 20 metros o más y que su contacto puede tener consecuencias graves.

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La carabela portuguesa no es en realidad una medusa, sino una colonia de organismos. Foto: Maria Jose Domingo Najera

Los tentáculos pueden romperse y desprenderse. Esos fragmentos continúan teniendo capacidad para picar aunque ya no estén unidos a la carabela, por lo que pueden encontrarse restos en la orilla que resulten difíciles de ver. Por este motivo, tampoco es recomendable que los bañistas intenten coger o arrastrar estos animales para sacarlos de la playa.

La carabela portuguesa no es en realidad una medusa, sino una colonia de organismos que se desplaza empujada por el viento y las corrientes. Su picadura provoca normalmente un dolor intenso y lesiones en la piel y, en algunos casos, puede causar problemas de mayor gravedad.

El Ministerio de Sanidad recomienda avisar al socorrista más cercano en caso de picadura. La zona no debe frotarse y los restos de tentáculos tienen que retirarse con cuidado, evitando tocarlos directamente con las manos. Si el dolor es muy intenso o el estado de la persona empeora, se debe acudir a un centro médico o servicio de urgencias.