Enrique Riestra: «Del sector primario venimos y no podemos olvidarlo»

El alcalde reivindica el papel de los queseros y y pone un «suspenso» a la gestión del Principado en el XXXVII Certamen de Quesos del Oriente

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photo_camera Uno de los puestos de queso del certamen, este domingo en Llanes.

El sonido de las gaitas y el aroma del queso artesano volvieron a convertir este domingo la plaza de Santa Ana en el corazón gastronómico de Llanes. El XXXVII Certamen de Quesos del Oriente reunió a 19 productores —cuatro del concejo, catorce del resto de la comarca oriental y una quesería invitada de Siero— en una jornada que atrajo a vecinos y turistas para disfrutar del sabor de uno de los productos más emblemáticos de Asturias.

Entre el ir y venir de visitantes, el casco histórico de Llanes parecía trasladar al público a otra época. El entorno, los puestos de madera y los quesos elaborados de forma artesanal evocaban el trabajo de generaciones de familias queseras que han mantenido vivo un oficio que forma parte de la identidad del Oriente asturiano.

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Un productor atiende a varios visitantes en uno de los puestos del XXXVII Certamen de Quesos del Oriente de Llanes.

Durante su visita al certamen, el alcalde de Llanes, Enrique Riestra, defendió la importancia de seguir impulsando este tipo de iniciativas para dar visibilidad al sector primario. «Del sector primario venimos», recordó, antes de destacar que la gran fortaleza del queso asturiano es «la enorme variedad» de elaboraciones existentes. «Asturias es el epicentro del queso en España», afirmó.

Riestra aprovechó además para lanzar un mensaje crítico hacia las administraciones competentes por la situación que atraviesan los productores. El regidor puso un «suspenso» al Principado por el apoyo que, a su juicio, recibe el sector y advirtió de las dificultades que afrontan las nuevas generaciones para incorporarse a la actividad. «Es muy difícil que si no vienes de una generación de queseros o ganaderos entres en esta profesión», señaló, al tiempo que reclamó una mayor implicación institucional para garantizar el relevo generacional.

Cariño, sabor y trabajo

El calor fue otro de los protagonistas de la jornada. Aunque las altas temperaturas obligaron a extremar el cuidado de un alimento tan delicado como el queso, los productores no dejaron de atender a un público interesado tanto en degustar como en conocer el trabajo que hay detrás de cada pieza.

Carlos Monje, de Quesos Monje, habitual del certamen desde hace años, explicó que este tipo de encuentros «promocionan el producto y te das a conocer». Su quesería, con cuatro generaciones de historia, llevó hasta Llanes queso de Peñamellera, de nata, ahumado, de oveja curado y picón. Además, ofreció un consejo práctico para conservar el producto durante los días de calor. «Si el queso está a una temperatura adecuada no hace falta frío, pero si no, hay que meterlo en el frigorífico y quitarle el plástico cuanto antes», explicó. 

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Carlos Monje, de Quesos Monje, se hidrata durante la jornada. 

La tradición familiar también estuvo presente en el puesto de Quesería Cades, donde José Manuel San Julio recordó que su familia lleva tres generaciones elaborando queso de Cabrales en Arenas. «El queso es lo máximo que hay en Arenas», aseguró entre sonrisas al hablar de un producto que, recomendó, combina «con un buen vino y buenos embutidos».

Desde Peñamellera Baja llegó también el queso La Chivita, cuyos quesos se elaboran exclusivamente con leche cruda de sus propias cabras y corteza natural. «Ahora mismo está poco curado, mantiene un punto muy láctico y esa es una de sus características», explicó su responsable.

El certamen no giró únicamente alrededor del queso. Entre los puestos estaba también Migayas: productos asturianos, procedente de Grau, que presentaba una amplia oferta de panadería tradicional. Su responsable, Víctor Álvarez del Corno, explicó que la empresa, con tres generaciones de historia, ofrece trece variedades de empanadas, además de pan de masa madre, casadiellas, boroñas preñadas y bollos rellenos, entr otros productos. «Vivimos de fabricar y vender», resumió, al tiempo que defendía la importancia de este tipo de ferias para los pequeños productores artesanos. La oferta del certamen también cuenta con un puesto de anchoas artesanas y otro de sidra, que completan la propuesta gastronómica de la jornada.

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Los visitantes disfrutaron de la gran vaiedad de sabores de quesos. 

La cita volvió a demostrar su capacidad para atraer visitantes de muy distintos lugares. Entre ellos se encontraban Ana Iriondo Perela, llegada desde México, y Maggie Candás Sordo, ambas con vínculos familiares en Llanes.«Toda mi vida venía aquí de vacaciones y hoy estamos muy contentos de volver», comentaba Ana Iriondo antes de reconocer, entre risas, que ya había probado casi la totalidad de quesos y sabores del certamen. Su favorito fue un queso ahumado curado de oveja elaborado en la comarca. «Deliciosos», resumió.

El ambiente festivo continuará durante toda la jornada al son de las gaitas y la música tradicional asturiana, mientras el inconfundible aroma de los quesos seguirá atrayendo a vecinos y visitantes hasta la plaza de Santa Ana.