Ollas Ferroviarias en Llanes

Cocina tranquila, slow food en estado puro.

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Un Llanes alejado del gentío y el mogollón turístico del verano acogió este sábado, 7 de febrero, el II encuentro de Ollas Ferroviarias. A estas alturas del año, esta cita gastronómica se ajusta como un guante al devenir invernal de la capital llanisca, con las calles más despejadas y tranquilas.

La olla ferroviaria la inventaron los maquinistas y los trabajadores del tren hullero que comunicaba La Robla (León) con Bilbao.

Estos originales pucheros en los que se guisaron fabada y patatas con carne o pescáu, requieren de paciencia, tranquilidad y muchas horas por delante. Nada que ver con las guisos rápidos de la olla exprés o los robots de cocina. La olla ferroviaria la inventaron los maquinistas y los trabajadores del tren hullero que comunicaba La Robla (León) con Bilbao.

Aquellas tarteras, en su día alimentadas con el mismo carbón de las máquinas de vapor, ahora se atizan con carbón vegetal. Como se cocinaba con el tren en marcha, el traqueteo del Hullero a lo largo de un viaje que se prolongaba un montón de horas, mecía el guiso dándole un toque fundamental. Estas ollas ferroviarias, que también hay que mover y atender sin prisas, ya no son unos pucheros viajeros, pero la esencia es la misma: cocina tranquila, slow food en estado puro.