Llanes guardó este jueves dos minutos de silencio en memoria de Laura Cruz antes de romperlos con un largo aplauso y un rotundo grito de «¡Basta ya!». Cientos de vecinos llenaron la plaza del Ayuntamiento para despedir a la guardia civil y vecina del concejo, asesinada el miércoles por su expareja, el también guardia civil Dámaso F. S., en el cuartel donde trabajaba desde hacía una década.
Familiares, amigos, compañeros de la Guardia Civil y vecinos de todas las edades participaron en un acto marcado por el dolor y la rabia. La plaza, presidida por un altar improvisado con flores y velas, permaneció en silencio durante dos minutos antes de que el aplauso diera paso a un clamor unánime. «Quien ama no mata, ni humilla ni maltrata» y «¡Ni una más!» fueron algunos de los lemas coreados por los asistentes.
Laura Cruz es la primera víctima de la violencia de género en Asturias este año y la número 34 en España desde que comenzó 2026. Su asesinato ha dejado tres hijos huérfanos y ha conmocionado profundamente a todo el país.
Entre los asistentes se encontraban el presidente del Principado de Asturias, Adrián Barbón; el alcalde de Llanes, Enrique Riestra; la delegada del Gobierno en Asturias, Adriana Lastra; la vicepresidenta del Principado, Gimena Llamedo; miembros de la Corporación municipal, representantes de distintas administraciones y numerosos compañeros de la Guardia Civil.
La investigación continúa abierta
La primera en intervenir fue la delegada del Gobierno en Asturias, Adriana Lastra, quien aseguró que «no hay palabras para trasladar ni el dolor ni la indignación» que ha provocado el asesinato de Laura Cruz. Tras expresar el apoyo del Gobierno a sus familiares, amigos y compañeros de la Guardia Civil, también tuvo palabras para el teniente Benjamín, que resultó gravemente herido durante el ataque y permanece ingresado en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Universitario de Cabueñes, en Gijón, donde evoluciona favorablemente tras ser intervenido quirúrgicamente.
Lastra explicó que Dámaso F. S. conocía perfectamente el cuartel de Llanes, donde había estado destinado, y señaló que la investigación trata ahora de esclarecer cómo pudo acceder a la Casa Cuartel. Asimismo, defendió que «el sistema funcionó porque él fue condenado» y recordó que el agresor «acababa de recibir a finales de julio la notificación de que iba a ser además apartado del servicio de la Guardia Civil». La delegada añadió que Laura Cruz «había declarado hace poco a VioGén que estaba segura y que no se consideraba en peligro porque hacía tiempo que no sabía nada de su asesino». «Esto no es amor, es odio», concluyó.
A continuación tomó la palabra el alcalde de Llanes, Enrique Riestra. Visiblemente emocionado, agradeció la presencia de los cientos de vecinos congregados en la plaza y cedió el micrófono a la concejala de Servicios Sociales, Igualdad y Juventud, Priscila Alonso Sánchez.
La edil recordó a Laura Cruz «no solo como una profesional que estaba a cargo de guardar la seguridad de todos nosotros, sino a una vecina, una madre y una hija que estaba al pie del cañón en todo». También mostró su convencimiento de que las muestras de cariño hacia la víctima continuarán en los próximos días y apeló a la responsabilidad colectiva. «Como sociedad tenemos la obligación de estar, de evitar y las administraciones de coordinar para que esto deje de suceder», afirmó.
La vicepresidenta del Principado, Gimena Llamedo, cerró las intervenciones calificando la jornada como «un día negro» para Asturias. Tras trasladar las condolencias del Gobierno autonómico a la familia, a los hijos de Laura Cruz y a sus compañeros de la Guardia Civil, quiso enviar un mensaje a las mujeres que sufren violencia de género. «Las instituciones estamos para apoyar y para ayudar. De la violencia de género hay salida», aseguró, recordando que Asturias dispone de una red de recursos de protección y acogida para las víctimas.
