Volver para emprender: dos historias que explican por qué Asturias suma población

De izquierda a derecha: Alejandra Pérez, de Tu Dulce Sarao; y Cristina Fernandez, de Lalita Estudio.

El encuentro “Volver para emprender” desgranó dos historias de vida que van de la mano de las políticas del Principado


 

Cuando se habla de reto demográfico, lo más habitual es hacerlo en materia de cifras y con mapas que muestran las zonas despobladas. Sin embargo, el pasado sábado en Porrúa quedó más patente que nunca que, detrás de los números y las ilustraciones, hay historias de personas que tomaron decisiones valientes para hacer de su futuro algo que no solo se hereda sino que también se elige y, en paralelo, la implicación de un Gobierno como el de Asturias, que apuesta de forma permanente tanto por favorecer el retorno de los asturianos que desean volver a casa como por hacer de la inmigración una pieza clave del desarrollo del Principado. 

«Si Asturias está creciendo económicamente se debe, también, a la inmigración», afirmaba Gimena Llamedo, vicepresidenta del Gobierno de Asturias, «desde hace tres años, estamos viviendo un cambio de tendencia porque la gente elige Asturias para retornar». «Estamos en números históricos: 14.000 personas al año deciden instalarse aquí, más de 1.100 personas al mes», aseveraba Llamedo en la mesa redonda que tuvo lugar en el Museo Etnográfico del Oriente de Asturias bajo el título de “Volver para emprender”, «ahora mismo, el crecimiento de gente que recibe Asturias cada mes es superior al de Madrid y eso responde, en gran medida, a las medidas que hemos tomado para que el Principado sea un lugar de oportunidades para todos».

Un momento de la mesa redonda en la que intervinieron Olaya Romano, directora general de Emigración; Gimena Llamedo, vicepresidenta del Gobierno de Asturias; Begoña López, directora general de Agroalimentación y Desarrollo Rural; y dos retornadas a Asturias, Cristina Fernández y Alejandra Pérez.

Cristina y Alejandra: dos historias de emigración y de arraigo

Precisamente sobre segundas oportunidades versaba el encuentro que tuvo lugar en Porrúa, y que contó con la participación de dos mujeres, hijas de asturianos, que un día aparcaron sus vidas en Venezuela para reinventarse en Asturias. Las historias de Cristina Fernández y Alejandra Pérez son paralelas en muchos aspectos. Hijas de emigrantes asturianos, en el primer caso de Tapia y de Navia y en el segundo de Cabrales y Llanes; son amigas desde la infancia gracias al Centro Asturiano de Caracas. Una asociación que, más allá de crear comunidad lejos de casa, es clave para fomentar tanto el arraigo como el sentimiento de pertenencia, incluso a miles de kilómetros de distancia. 

«Los hijos de emigrantes somos asturianos criados en otro sitio», afirmaba Cristina Fernández, «Alejandra y yo crecimos comiendo fabada y caldo gallego, teníamos amigos que venían a casa a merendar porque en nuestras casas se hacían churros». «Era un intercambio», afirmaba Alejandra Pérez, «la riqueza es combinar lo nuestro con lo vuestro, y compartir el orgullo de pertenencia». «Nosotras nos criamos como asturianas gracias a otros inmigrantes asturianos que se preocuparon mucho por llevar nuestra cultura allí», afirmaban ambas.

El peso de los porruanos en el Centro Asturiano de Caracas era tal que todas sabíamos bailar el Pericote; se enseñaba tambor y gaita; y se hacían trajes de llanisca, porque allí no había donde alquilarlos

A pesar de las luces, la historia de estas dos mujeres también tiene una importante sombra: la de la crisis de identidad que viven quienes emigran. «Al inmigrante asturiano, aún amando el país en el que está, nunca se le reconocía como de allí; y, en el caso de los hijos de asturianos, era todavía peor: no te reconocen los de allí, pero tampoco los de aquí», decía Alejandra. «Las políticas que estamos haciendo ahora mismo son, precisamente, con el conocimiento de ese sentimiento que tenéis y una implicación de apoyo total, transversal en todo lo que podemos», aseguraba Begoña López, directora general de Agroalimentación y Desarrollo Rural.

Conocemos cómo os sentís y eso también se tiene que reflejar en nuestras políticas

Emprender con el apoyo del Gobierno de Asturias

Las historias de Alejandra y Cristina no solo son paralelas en lo que respecta a su infancia sino, también, a que ambas optaron inicialmente por instalarse en una ciudad grande. «Cuando emigras crees que lo vas a tener más fácil en una gran ciudad», decía Alejandra, «luego te das cuenta de que no es así». «Yo viví 14 años en Madrid y conocí a mis vecinos el verano después de la pandemia», aseguraba Cristina, «en una ciudad, el sentimiento de soledad es muy fuerte». A Porrúa llegó primero Alejandra, después convencería a Cristina a pesar de no tener vínculos familiares con el Oriente de Asturias. «Estoy aquí por bailar el Pericote», decía a modo de broma. 

Cristina Fernández, de Lalita Estudio, en su taller.

Volver a Asturias también fue para ambas sinónimo de reinvención. Mientras Alejandra cambió la abogacía que ejercía en Venezuela por un emprendimiento de organización y decoración de eventos que, bajo el nombre de “Tu dulce sarao”, embellece las celebraciones de los demás; Cristina transformó su hobby en una firma de joyería artesanal sostenible que, con el nombre de Lalita Estudio, hace honor a su arraigo con pendientes de aldeana, entre otros diseños. Para ambas, instalarse en Porrúa fue aprovechar la oportunidad de un nicho de mercado, ya que no existían otras empresas con su misma actividad. También la respuesta para poder criar a sus hijos de forma presente, conciliando y con la tranquilidad que da que puedan salir a la calle sin temores ni peligros. Algo que encontraron aquí, en Asturias.

Además, la colaboración del Gobierno de Asturias fue clave para poder desarrollar sus negocios gracias a iniciativas como el Ticket Rural del Autónomo —subvención directa para emprendedores que inician una actividad no agrícola en zonas rurales de Asturias y que está gestionado a través de los grupos de acción local del programa Leader—. Ayudas que ambas utilizaron tanto para poner en marcha sus iniciativas como para invertir en maquinaria y en soluciones para hacer más rentables sus respectivas actividades. Y no solo eso: la Oficina del Retorno también jugó un papel importante en su regreso a Asturias, como ente de apoyo y acompañamiento. Algo que no encontraron ni en Madrid ni en Valladolid.

Alejandra Pérez en uno de los eventos que organizó y decoró para uno de sus clientes.

«Tenemos un Gobierno muy comprometido», afirmaba con orgullo Gimena Llamedo. «A los consejeros el presidente lo primero que nos pidió es que estuviésemos atentos, que escuchásemos, que fuésemos accesibles, que tratásemos de romper cualquier barrera que dificultara emprender», aseguraba la vicepresidenta del Gobierno de Asturias, «en lo que respecta al retorno, nos pusimos desde el primer minuto a cambiar las bases, a incrementarlas para que dieran respuesta a las necesidades reales; y, en el caso concreto de la Oficina del Retorno que lidera Olaya Romano -directora general de Emigración-, se han cambiado muchas cosas para que el servicio que se presta acompañe desde la empatía y dé soluciones».

Y es que esta ventanilla única puesta en marcha por el Gobierno del Principado de Asturias en abril de 2024 ofrece un asesoramiento integral desde el punto de vista laboral, jurídico y social a las personas que deciden retornar y asentarse en el Principado; que, desde su creación, ha atendido más de 1.000 consultas de ciudadanos que quieren establecerse en Asturias y gestionado en torno a 600.000 euros en ayudas.

El fenómeno del crecimiento de Asturias

«Detrás de esos datos históricos de retorno y de no solo no perder población sino también ganarla, hay mucho trabajo», afirmaba Llamedo, «las cosas no pasan porque sí». «Hay servicios públicos como la primer red gratuita de escuelinas 0-3 que favorecen la conciliación; hay una apuesta por la calidad de la educación que hace que nuestros estudiantes tengan, según el informe PISA, los mejores resultados académicos o que hayamos promovido la matrícula universitaria gratuita», continuaba la vicepresidenta del Gobierno de Asturias, «tenemos la vía fiscal asturiana que hace desgravaciones para familias con dos hijos considerándolas familias numerosas; tenemos una red de hospitales sólida y consolidada con ocho hospitales comarcales, y, desde que gobierna Adrián Barbón, hay 19.000 parados menos y casi 17.000 cotizantes más en Asturias».

«Asturias es tierra de oportunidades y lo demuestran las más de 1.100 personas que, cada mes, deciden venir a instalarse aquí», sentenció para despedir el encuentro, «vosotras dos sois el mejor ejemplo de ello».