La Cofradía de Damas y Caballeros del Sabadiego volvió a ejercer de embajadora de Noreña durante su reciente viaje a Candelario (Salamanca), una de las localidades con mayor tradición chacinera de Castilla y León y con la que mantiene una estrecha relación desde hace años. La visita sirvió para renovar los lazos de amistad entre ambas villas, hermanadas por una cultura gastronómica que tiene en los embutidos uno de sus principales signos de identidad. Uno de los momentos más significativos del encuentro fue la recepción ofrecida por la alcaldesa de Candelario, Elvira Fernández, a los representantes de la cofradía noreñense encabezados por Alfonso Jaquete.
Durante el acto se hizo entrega oficial de una tradicional batipuerta, elemento característico de la arquitectura popular candelariense, donada por el Ayuntamiento de la localidad salmantina y que próximamente será instalada en Noreña como símbolo permanente de esta relación de hermanamiento entre ambos municipios.
La delegación asturiana también participó en los actos de la Muestra Chacinera, donde los productos y recetas elaborados con sabadiego tuvieron un destacado protagonismo. Entre las 24 especialidades gastronómicas presentadas al concurso popular, el premio recayó en una original empanada de hojaldre de sabadiego con dulce de manzana, una creación del cocinero noreñense Miguel Ferrero, de la empresa Carpe Diem.
La propuesta conquistó al jurado popular gracias a la combinación entre el sabor tradicional del emblemático embutido noreñense y el toque dulce aportado por la manzana, logrando imponerse a una amplia variedad de elaboraciones presentadas por participantes llegados de distintos puntos de España.
La presencia de la Cofradía del Sabadiego en Candelario volvió a poner de manifiesto el papel que la entidad desempeña desde hace décadas como promotora de la gastronomía de Noreña. Fundada en 1988, la orden ha llevado el nombre de la villa condal por numerosos rincones del país, difundiendo la tradición del sabadiego y estrechando vínculos con otras cofradías gastronómicas y municipios ligados al mundo chacinero. En esta ocasión, además de compartir experiencias y proyectos, los participantes regresaron con un nuevo reconocimiento al producto más singular de la despensa noreñense y con un símbolo tangible de amistad que pronto encontrará su lugar en las calles de la localidad asturiana.