No se ha tardado mucho en saber quiénes son los responsables del acto vandálico cometido contra la sede del PSOE de Noreña y otros hechos que ya cuentan con la pertinente denuncia. Un grupo de extrema derecha de la Villa Condal se atribuyó ayer los hechos compartiendo en un canal de Instagram que hoy ya no existe un vídeo en el que se vanagloriaban de haber estado «limpiando de propaganda antifascista y de gente que ensucia el concejo». Algo que hicieron, como hacen los valientes, de espaldas a la cámara y que replicaron en otras calles de Noreña, como Las Carolinas y El Fontán entre otras.
No ha sido el único "acto de valentía": en otra publicación, con la cara cubierta con pasamontañas, se podía ver a estos jóvenes quemar una pancarta en la que rezaba "Noreña con Orgullo" –relacionada con los festejos del colectivo LGTBIQA+ y elaborada por la sección juvenil de Izquierda Unida Noreña y que desapareció de su ubicación en el paseo Fray Ramón–. Unos hechos que no han pasado desapercibidos para esta formación política, que ya ha presentado una denuncia ante la Guardia Civil de Noreña por lo sucedido.
La denuncia no solo abarca los actos vandálicos que ellos mismos compartieron en redes sociales –en un perfil que se han apresurado a eliminar de la plataforma Instagram– sino que, además, considera «posibles delitos de odio las acciones» de este grupo de jóvenes de ideología fascista. Para Matías Hevia, número 2 de IU en Noreña, estos actos «son peligrosos por el mensaje que transmiten y por el miedo que intentan infundir». »No vamos a tolerar que nadie ponga en cuestión la convivencia pacífica ni los valores democráticos en Noreña», abundaba en su comunicado-
Hay quienes llevamos luchando muchos años para vivir libremente, y por mucho que lo intenten, no van a conseguir que volvamos a los armarios
Javier Ardura, portavoz de la formación, no solo ha calificado lo sucedido de «muy preocupante» sino que además ha alertado del peligro que este tipo de conductas tienen «tratando de normalizarse en el espacio público a través de las redes sociales». «Los derechos humanos no están abiertos a debate», sentenciaba.
