El Mercado de Primavera de Noreña volvió a reunir este fin de semana a una treintena de artesanos, productores y asociaciones en una edición marcada por el cambio de ubicación. El certamen abandonó su emplazamiento habitual en La Playina para instalarse en los jardines del Ayuntamiento, donde se desarrolló una programación que incluyó puestos de artesanía, alimentación, talleres infantiles, música y actividades para todos los públicos.
La concejala de Desarrollo Local, María Luisa Fonseca, defendió la decisión de trasladar el mercado a este espacio tras la experiencia positiva de otros eventos celebrados anteriormente en la zona. «Antiguamente se había hecho aquí un mercado más pequeño de mujeres emprendedoras y había quedado muy guapo», explicó. La edil destacó además la participación de unos 31 expositores, una cifra similar a la de años anteriores, así como la buena respuesta del público durante todo el fin de semana. «Ayer hubo bastante gente y hoy pensé que iba a haber menos, pero también está funcionando muy bien», señaló.
Fonseca no descartó mantener el emplazamiento en futuras ediciones. «Es un sitio muy guapo y, por supuesto, se puede repetir aquí», afirmó.
Los expositores, críticos con el traslado
Sin embargo, varios de los vendedores consultados mostraron su desacuerdo con el cambio. Tamara, una artesana que participa habitualmente en el mercado, aseguró que muchos visitantes seguían identificando el evento con La Playina. «La tradición era hacerlo allí y a la gente le cuesta un poco más venir hasta aquí», indicó, aunque reconoció que el nuevo recinto resulta más recogido y cómodo para los expositores.
Las críticas fueron más contundentes desde la asociación Huellas Callejeras Noreñenses. Su presidenta, Cristina Fernández, consideró que la anterior ubicación ofrecía una mayor visibilidad. «Aquí no pasa tanta gente como arriba. Allí la gente va de paso, toma algo en los bares o sale de misa con los niños y es más fácil que se acerquen a mirar los puestos», argumentó.
En la misma línea se expresó Montse llamazares, artesana de Lugones y participante habitual del mercado. «Estábamos mejor para arriba. Allí hay más flujo de gente», afirmó. La expositora aseguró además que las ventas estuvieron por debajo de las registradas en otras ediciones y atribuyó esta situación al cambio de emplazamiento. «Mucha gente iba para La Playina pensando que seguíamos allí», lamentó.
Pese a las críticas, los comerciantes coincidieron en destacar la buena organización del evento y la elevada afluencia registrada durante la jornada del sábado. Ahora esperan que el Ayuntamiento tenga en cuenta sus opiniones antes de decidir la ubicación de la próxima edición.