martes 27/10/20
VICENTE G. BERNALDO DE QUIRÓS

Amancio nos vende una burra

Lo que es curioso es el gran número de fans que le han salido a Amancio Ortega

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La donación de Amancio Ortega, de Zara

La caridad es una virtud teologal que en la mayoría de los casos está reñida con la justicia, o al menos trata de llegar a donde esta no llega. Por eso muchas personas se dicen caritativas, aunque en realidad lo que tratan con su acción es evitar que sus obras tengan el carácter justo de lo que requiere la necesidad de que todos puedan tener igualdad de oportunidades.

La justicia es cobrar los impuestos que supongan la redistribución de la riqueza y la caridad es donar el dinero que uno quiere dar para una causa o para tranquilizar su conciencia. Los impuestos están tasados, según una ley y el dinero que se paga por ellos se ajusta a un modelo fiscal determinado. La donación es arbitraria y quien la hace pone precio y para qué.

Por eso lo que pretende Amancio Ortega con su polémica donación de más de 300 millones de euros para equipos médicos de alta tecnología es como tratar de vendernos una burra vieja y hacerla pasar por una yegua que pare los mejores sementales de la cría caballar.
Si Amancio Ortega decidiera pagar los 300 millones después de haber contribuido lealmente con la Hacienda Pública, sería digno de admiración, pero resulta que la empresa de la que es máximo propietario, Inditex, ha escamoteado más de 900 millones de euros aprovechando la ingeniería fiscal y una serie de prebendas de las que no dispone el común de los mortales. Por eso, lo más honesto que puede hacer el dueño de Zara es abonar los 900 millones del ala y después, si desea donar otros 300, le haremos la ola y hasta le invitaremos a una caja de botellas de sidra. Eso sí, pagado por un servidor sin necesidad de una fundación o un chiringuito legal.

Lo que es curioso es el gran número de fans que le han salido a Amancio Ortega para desacreditar a quienes, como la Asociación de Defensa de la Sanidad Pública, han rechazado la donación del multimillonario, sin caer en la cuenta, por analfabetismo o por ignorancia, que de lo que trata es de evitar pagar al fisco 600 millones. Ahora que hay una campaña orquestada contra los impuestos vale cualquier excusa para dejar de tributar y de colaborar con la solidaridad entre los españoles. Pagar impuestos vuelve a estar mal visto.

Además de esta jugada, Amancio Ortega pretende diversificar sus negociones y entrar en el mundo de la sanidad y de los aparatos de última generación que, al menos, en los hospitales públicos gallegos, no funcionan por falta de personal. En ese ten con ten con el presidente de la Xunta, el dueño de Zara toma posiciones en el sector. Por eso pretende hacer negocio queriendo vendernos una burra vieja.

Amancio nos vende una burra
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