martes 31.03.2020
BORJA

Encuentros Culturales

Encuentros  Culturales

Habitualmente las cosas de la Cultura no suelen ser masivas, porque generalmente los doctos se han encargado de destruir la Cultura desde su petulancia y sapiencia, afortunadamente, estos nos van dejando en paz. Un docto erudito, por regla general, es un plasta, o un pesado, que se siente en la “obligación” de presumir de lo culto que es. Son  gente curiosona, tan curiosona, que casi siempre no saben hacer nada de nada en la vida real.

Hecha la entradilla para plastas y pelmas, les escribo de una idea que me vino a la cabeza y, si mis queridísimos parroquianos, de Onís, Amieva, Ponga, Llanes, Ribadesella, Cangas o Parres (a los otros los veo muy lejanos y no los quiero castigar) se animan, me animarán a continuar con estas cosas que a mi tanto me prestan.

Para esta primera acción cultural, y de otras cuantas si gusta, hablaremos del segundo problema de España: la corrupción, no en Miami, como la serie televisiva. Nohomenó, la de aquí. La de Villa y sus compinches que ahora parecen todos que no lo conocían. Se me ocurrió invitar a un Paisanu, un gran Paisanu en estatura y dignidad. Vendrá a conocernos el grande (mide que sé yo) Antón Saavedra, el de la boina. Ye de la mi parroquia: la de cantar las verdades del barquero a tou quisque. Ye de Les Cuenques y llámase Antón Saavedra. Siempre fue un gran luchador en la defensa de la minería y como fue sindicalista con título, amén de Diputado por Asturias y la del demonio, me pareció el más indicado. Fíjese -amadísimo parroquiano-, que va por la segunda edición del libro “VILLAMOCHO” que animo a que lo compren y lo lean.

Todos sabíamos que el energúmeno de Villa era un presunto ladrón, pero hasta que Hacienda lo trincó, nadie se atrevía a decirlo. Saavedra lo dijo hace decenios, lo acusaron, le hicieron de menos, pero Saavedrona ye munchu Saavedrona como pa callalu. Pues aprovechando su visita voy jacele una entrevistina en La Casa de Cultura de Cangas, y luego tou Dios a preguntar quien fue cada uno de los hoy mandantes-mangantes actuales y lo que se les ocurra. Problema: solo hay 120 plazas, que si no corren van quedase en los pasillos. Y si no va nadie, quedareme yo con cara de poker  en la entrada dando tabaco. Sí le prometo, juro y voto, que aún siendo la cuestión de los corruptos seria y escabrosa, vamos reínos, porque ni yo soy un docto erudito, ni lo pretendo. Lo único que quiero es pasalo bien y llenar el “kiosco” el viernes a las siete de la tarde, cuestión que todos dicen que nun lu llenaré si no ofrezco pincheo al final.

Pues no, como mucho pincharé a mucho parroquiano, para que venga a la Casa de Cultura de Cangas y entere en manos de quien estamos. Ya veremos si lo consigo. Antón Saavedra se lo merece, aunque solo sea por lo simpático que ye. Y además, que carajo: si nun quier venir nadie a la charla (cortina) y coloquio sin límite, marchamos de pinchos  y sidra, que en Cangas la hostelería e pistonuda.

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